Teoría de la comunicación humana

Capítulo 1: Marco de referencia[editar | editar código]

Intro[editar | editar código]

Comunicación y conducta pueden usarse como sinónimos. Desde la perspectiva pragmática, toda conducta, y no sólo el habla, es comunicación. Además, toda comunicación afecta a la conducta.

La comunicación es una condición indispensable para la vida humana y el orden social. Watzlawick aborda el estudio de la comunicación humana a partir del paradigma sistémico cibernético, que sostiene que toda comunicación es una interacción que se da por dentro de un sistema, donde la relación entre los sujetos interactuantes implica una causalidad circular. Emisor y receptor se modifican mutualmente en el ida y vuelta a nivel informacional.

Watzlawick plantea que las ciencias de la conducta se encontraban basadas en una visión monádica del individuo y del método y que, luego, el foco comenzó a desplazarse hacia la relación entre las partes de un sistema más amplio, por lo que el observador de la conducta comenzó a ocuparse del estudio de las manifestaciones observables de la relación, cuyo vehículo es la comunicación.

Se plantea que el estudio de la comunicación humana se encuentra dividido en tres áreas interdependientes:

  • Sintáctica: estudia los problemas relativos a la transmisión de información. Su interés refiere a los problemas de codificación, canales, capacidad, redundancia y otras propiedades del lenguaje.
  • Semántica: estudio el significado de la información transmitida. Los símbolos carecerían de sentido a menos que el receptor y emisor se hubiesen puesto de acuerdo de antemano con respecto a su significado, por lo que toda información compartida presupone una convención semántica.
  • Pragmática: estudia los efectos de la comunicación sobre la conducta. Comunicación y conducta se usan virtualmente como sinónimos, pues los datos de la pragmática no son solo palabras, sino también sus concomitantes no verbales y el lenguaje corporal, incluso el contexto en que tiene lugar la comunicación.

Toma de la matemática el concepto de función, el cual es una relación entre variables, las cuales no tienen un significado propio, sino que resultan significativas en su relación mutua; los signos representan una conexión y adquieren significado en términos de relaciones. La importancia de este concepto radica en que permitió a la psicología pensar en términos de relaciones. Así, se llegó a entender que una conducta no es una «magnitud aislada», sino que es una expresión que sintetiza una forma particular de relación.

Información y retroalimentación[editar | editar código]

Se produce un pasaje conceptual de energía a información. Se considera que en las interacciones entre sistemas no solo se intercambia materia y energía, sino que también hay un intercambio de información.

Ejemplo del perro: un golpe hacia un perro es una conducta que le comunica algo a éste. El perro reacciona a esa comunicación con otro acto de conducta-comunicación. El golpe al perro le transmite información.

Retroalimentación: hay retroalimentación cuando en un sistema el output remite al input, proveyendo información al sistema de manera tal que regula su comportamiento. En una cadena a, b, c, d, hay retroalimentación cuando d lleva nuevamente a a, volviendo al sistema circular.

Redundancia[editar | editar código]

Es un conjunto de agrupamientos repetitivos (redundancias) que permiten establecer un patrón. Contamos con un monto elevado de conocimientos que nos permiten evaluar, modificar y predecir la conducta, para formular reglas. A partir de la observación de un sistema particular en funcionamiento, tratamos de postular reglas subyacentes a su funcionamiento en base a las repeticiones, a las redundancias observadas. (Ejemplo de la observación de la partida de ajedrez.)

En el área de la redundancia pragmática somos particularmente sensibles a las incongruencias, aquella conducta fuera de contexto o con falta de restricción nos llama particularmente la atención por resultarnos inadecuada.

Metacomunicación y el concepto de cálculo[editar | editar código]

Metacomunicación: comunicación acerca de la comunicación.

Presenta dos desventajas:

  • En el caso de la comunicación humana no hay nada comparable al sistema formal de un cálculo, al menos de momento;
  • Estamos limitados al lenguaje natural como vehículo tanto para la comunicación como para la metacomunicación.

Cálculo: es un método basado en el empleo de símbolos con leyes de combinación conocidas y generales, y resultados que admiten una interpretación congruente.

Utilidad:

  • Proporciona un modelo poderoso de la naturaleza y el grado de abstracción de los fenómenos que busca identificar Watzlawick.
  • Si examinamos cadenas de comunicación entre dos o más comunicantes, llegaremos a ciertos resultados que participan de la naturaleza de los axiomas y los teoremas de un cálculo.

Toda interacción puede definirse como secuencias de «movimientos» gobernados por reglas respecto a las cuales pueden hacerse aseveraciones metacomunicacionales significativas (se refiere a la posibilidad de postular axiomas).

El concepto de la caja negra[editar | editar código]

Se aplica al hecho de que los equipos electrónicos tienen una complejidad tal que a veces resulta más conveniente pasar por alto su estructura interna y concentrarse en el estudio de sus relaciones específicas entre entradas y salidas. Este concepto, aplicado a los problemas psicológicos, ofrece la ventaja de que no es necesario recurrir, así, a hipótesis intrapsíquicas imposibles de verificar en última instancia, y de que es posible limitarse a las relaciones observables entre entradas y salidas, esto es, a la comunicación.

Presente vs pasado[editar | editar código]

Si bien no cabe duda alguna acerca de que la conducta está determina, al menos en parte, por la experiencia previa, la búsqueda de causas en el pasado evidentemente no es fidedigna. Este enfoque constituye la búsqueda de una configuración en el aquí y ahora, más que de significado simbólico, causas pasadas o motivaciones.

Efecto vs causa[editar | editar código]

Las causas posibles de la conducta asumen importancia secundaria; el efecto de la conducta surge como el criterio de significación esencial en la interacción de individuos;

La circularidad de las pautas de comunicación[editar | editar código]

El hecho de pensar en términos de sistemas nos obliga a abandonar la noción de que a lleva a b, que está determinado por la aparición de a.

La relatividad de lo «normal» y lo «anormal»[editar | editar código]

Desde este enfoque la noción de «anormalidad» se vuelve cuestionable, pues se acepta que el estado del paciente no es estático, sino que varía según la situación interpersonal y según la perspectiva subjetiva del observador.

Capítulos 2 y 3: Los axiomas y sus patologías[editar | editar código]

1. La imposibilidad de no comunicar[editar | editar código]

Hay una propiedad básica de la conducta: no hay nada que sea su contrario, no hay no-conducta, por lo que es imposible no comportarse. Si se acepta que toda conducta es comunicación, entonces se deduce que es imposible no comunicarse. Además, no podemos afirmar que la «comunicación» solo tiene lugar cuando es intencional, consciente o eficaz, es decir, cuando se logra un mutuo entendimiento.

En el caso de los esquizofrénicos, pareciera que tratan de no comunicarse. Sin embargo, se encuentran frente a este dilema de que toda conducta es comunicación, por lo que tanto su silencio, retraimiento, inmovilidad o habla sin sentido son comunicaciones.

Patología

Dilema de los esquizofrénicos: se comportan como si trataran de negar que se comunican y luego encuentran necesario negar que esa negación constituye en sí misma una comunicación. Así como sucede esto, puede suceder lo contrario: que el paciente dé la impresión de querer comunicarse aunque sin aceptar el compromiso inherente a toda comunicación.

Ejemplo: paciente esquizofrénica: «Mi madre tuvo que casarse y ahora estoy aquí»

Significados condensados:

  • Ella era el resultado de un embarazo ilegítimo.
  • Este hecho de alguna manera había causado su psicosis;
  • «Tuvo que sacarse» se refería a la naturaleza forzada de la boda de su madre y podía significar que la madre no era culpable de que la presión social y la existencia misma de la paciente, que la había obligado a tomarla;
  • «Aquí» significaba tanto el consultorio del psiquiatra como la existencia de la paciente sobre la tierra e implicaba así que, por un lado, la madre la había vuelto loca, mientras que, por el otro, estaba eternamente en deuda con la madre, quien había pecado y sufrido para traerla al mundo.

El «esquizofrenés», entonces, es un lenguaje que obliga al interlocutor a elegir entre muchos significados posibles que no solo son distintos, sino que incluso pueden ser incompatibles.

Reacciones posibles de alguien que no quiere comunicarse:

  • Rechazo de la comunicación. Se puede hacer sentir al otro, en forma más o menos descortés, que no estamos interesados en conversar. Puesto que esto es reprobable, se necesita valor para hacerlo y da lugar a un silencio más bien tenso e incómodo.
  • Aceptación de la comunicación. Podemos ceder y entablar conversación, tratando de dar la menor cantidad de datos posibles acerca de nosotros.
  • Descalificación de la comunicación. Esto es comunicarse de tal modo que nuestra comunicación o la del otro queden invalidadas. Abarca fenómenos tales como autocontradicciones, incongruencias, cambios de tema, etc.

En la clínica, la comunicación «alienada» no es necesariamente la manifestación de una mente enferma, sino quizá la única reacción posible frente a un contexto de comunicación absurdo o insostenible.

El síntoma como comunicación

Ante la imposibilidad de no comunicarnos y la voluntad de no hacerlo, podemos acusar alguna deficiencia o incapacidad que justifique la imposibilidad de comunicarse. En todos los casos el mensaje que damos es «No me molestaría hablar, pero algo más fuerte que yo me lo impide». Esta técnica de recurrir a fuerzas que nos superan se vuelve perfecta cuando logramos convencernos a nosotros mismos de que estamos a merced de algo más fuerte que nosotros y nos liberamos así de la censura por parte de los «otros significativos» y de los remordimientos de nuestra conciencia. Así, lo que tendremos es un síntoma.

La teoría de la comunicación concibe un síntoma como un mensaje no verbal: «no soy yo quien quiere o no quiere hacer esto, sino algo fuera de mi control, p.e., mis nervios.

2. Los niveles de contenido y relaciones de la comunicación[editar | editar código]

Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional tales que el segundo clasifica al primero y es, por ende, una metacomunicación. Una comunicación no solo transmite información, sino que, a la vez, impone conductas. Estas operaciones se conocen como los aspectos referenciales y conativos, respectivamente, de toda comunicación. El aspecto referencial de un mensaje transmite información y, por ende, representa el contenido del mensaje; el aspecto conativo se refiere a qué tipo de mensaje debe entenderse («ésta es una orden» o «estoy bromeando», p.e.) que es, y, por ende, en última instancia, a la relación entre los comunicantes. Las relaciones rara vez se definen deliberadamente o con plena conciencia. Pueden, éstas, expresarse en forma no verbal, por ejemplo gritando, o sonriendo. La relación puede entenderse claramente a partir del contexto en el que la comunicación tiene lugar, p.e, entre soldados uniformados o en la arena de un circo.

Patología

Los niveles de la comunicación dan lugar a las siguientes variaciones posibles respecto del acuerdo/desacuerdo en un nivel u otro:

  • Acuerdo en ambos niveles
  • Desacuerdo en ambos niveles
  • Formas mixtas:
    • Desacuerdo en el nivel de contenido, sin perturbación de la relación
    • Acuerdo en el nivel contenido pero no en el relacional. Esto lleva a relaciones inestables, seriamente amenazadas cuando deja de existir la necesidad de acuerdo en el nivel de contenido. Este mecanismo es de particular importancia en el campo de la dinámica familiar, a saber, la función de chivo emisario de un niño cuyo «problema» impone a los padres la necesidad constante de tomar decisiones conjuntas e intervenir en situaciones de crisis, cosa que confiere a su relación una pseudorealidad, de manera tal que cualquier mejoría del paciente se verá seguida, probablemente, por una crisis marital que hará que reaparezca la patología del hijo.
    • Confusiones entre los dos aspectos. Aquellas situaciones en las que una persona se ve obligada a dudar de sus propias percepciones en el nivel del contenido, a fin de no poner en peligro una relación vital.

Definición del self y el otro: frente al desacuerdo, los individuos deben definir su relación como complementaria o simétrica. En el nivel relacional, los individuos proponen mutuamente definiciones de su relación y, por implicación, de sí mismos. Ante una definición por parte de A, B puede responder de tres maneras distintas:

  • Confirmación: B puede confirmar la definición que A da de sí mismo. Esta confirmación es probablemente el factor que más pesa en el desarrollo y la estabilidad mentales.
  • Rechazo: B puede rechazar la definición que A da de sí mismo. Sin embargo, por penoso que sea, el rechazo presupone un reconocimiento limitado de lo que se rechaza, por lo que no niega necesariamente la realidad de la imagen que A tiene de sí mismo.
  • Desconfirmación: no se refiere a la verdad o falsedad de la definición que A da de sí mismo, sino que niega la realidad de A como fuente de tal definición. Equivale a un «No existes» frente a la definición. Esta situación llevaría a una «alienación», una «pérdidad de la mismidad».

Niveles de percepción interpersonal: mediante estas tres respuestas, B comunica a A «así es como te veo». De esta manera, en el nivel metacomunicacional (relacional) hay un mensaje de A a B: «así me veo», al cual B responde: «así te veo yo». A este mensaje, A responderá a su vez: «así es como veo que me ves», provocando una respuesta de B («así es como veo que me ves») y así sucesivamente.

Impenetrabilidad:

  • Se debe a la compleja estructura de los conflictos interpersonales, de manera que la definición del self y del otro se hace inaccesible.
  • Yo y Alter se enfrentan uno al otro en creciente alienación, cuya naturaleza interpersonal está más allá de la percepción individual y cuyas consecuencias se atribuyen al otro.
  • Lo que hace particularmente difícil resolver la impenetrabilidad es el hecho de que las relaciones no son realidades concretas, sino experiencias subjetivas.
  • En la realidad interpersonal de la vida diaria, mi Yo está las más de las veces enfrentado por un Alter y, desde su punto de vista, mi Yo es su Alter. De este modo, la visión que el otro tiene de mí es tan importante como la que yo tengo de mí mismo pero, en el mejor de los casos, ambas visiones solo son más o menos similares. Empero, este «más o menos» determina, más que cualquier otro factor, la naturaleza de nuestra relación y, por consiguiente, mi sensación (y la del otro) de ser entendidos y tener una identidad.

3. La puntuación de la secuencia de hechos[editar | editar código]

La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de comunicación entre los comunicantes.

Para un observador, una serie de comunicaciones puede entenderse como una secuencia ininterrumpida de intercambios, sin embargo, quienes participan en la interacción siempre introducen lo que ha sido llamado la puntuación de la secuencia de hechos. Esta organiza los hechos de la conducta y, por ende, resulta crucial para las interacciones en marcha.

Las personas interactuantes de una secuencia prolongada de intercambios tienden a puntuar la secuencia de modo que uno de ellos tuvo la iniciativa. La falta de acuerdo con respecto a la manera de puntuar la secuencia de hechos es la causa de incontables conflictos en las relaciones. El dilema surge a raíz de la pretensión de que la puntuación tiene un comienzo. La comunicación es circular.

Según la manera en que se elija puntuar la secuencia de hechos, encontramos diferentes límites en los intercambios.

Patología

La puntuación discrepante lleva a visiones distintas de la realidad, incluyendo la naturaleza de la relación, y, por ende, a un conflicto interpersonal. Lo que caracteriza la secuencia y la convierte en un problema de puntuación es que el individuo considera que él solo está reaccionando ante las actitudes del otro y no que las provoca.

Las discrepancias en la puntuación siempre tienen lugar en aquellos casos en que al menos uno de los comunicantes no cuenta con una información que el otro sí, pero no lo sabe. (Ejemplo: A manda una carta a B, B la responde pero nunca le llega la rta. a A, pero B no lo sabe. A cree que no es importante para B ya que no le responde; B se enoja con A por no haberle contestado.)

En la raíz de estos conflictos de puntuación existe la firme convicción de que solo hay una realidad, el mundo tal como yo lo veo, y que cualquier visión distinta a la mía se debe a irracionalidad o mala voluntad. Además, estos casos constituyen círculos viciosos que no se pueden romper a menos que los comunicantes puedan metacomunicarse, lo que requiere que se coloquen fuera del círculo.

Generalmente se encuentra un conflicto acerca de cuál es la causa y cuál el efecto, cuando en realidad ninguno de estos conceptos resulta aplicable, debido a la circularidad de la interacción.

Esta patología está relacionada con el concepto de profecía autocumplidora. Por ejemplo: una persona que parte de la premisa «nadie me quiere», se comporta con desconfianza, a la defensiva o con agresividad, ante lo cual es probable que los otros reaccionen con desagrado, corroborando su premisa original.

4. Comunicación digital y analógica[editar | editar código]

Nos comunicamos tanto digital como analógicamente. El lenguaje digital cuenta con una sintaxis lógica compleja y poderosa pero carece de una semántica adecuada en el campo de la relación, mientras que el lenguaje analógico posee la semántica pero no una sintaxis adecuada para la definición inequívoca de la naturaleza de las relaciones.

El hombre utiliza tanto el modo analógico como el digital. En cada mensaje ambos modos se complementan entre sí. El aspecto relativo al contenido se transmite en forma digital, mientras que el aspecto relativo a la relación es de naturaleza predominantemente analógica.

El material del mensaje digital es de mucha mayor complejidad, versatilidad y abstracción que el material analógico. En la comunicación analógica no hay nada como la sintaxis lógica del lenguaje digital, por lo que en esta no hay conectores lógicos como «si… entonces», o la negación.

Patología

Errores de «traducción» entre material analógico y digital:

  • Al traducir un mensaje analógico al lenguaje digital deben insertarse más o menos intuitivamente elementos morfológicos y sintácticos que no estaban en el mensaje original. Particularmente notable es la ausencia de la negación en la comunicación analógica. Pareciera que la única solución para poder transmitir una negación consiste en demostrar o proponer la acción que se quiere negar y luego no llevarla a cabo.
  • El material analógico es sumamente antitético, por lo que se presta a interpretaciones digitales muy distintas y a menudo incompatibles.
  • Ante una traducción de lo analógico a lo digital, es probable que ambos participantes introduzcan la clase de digitalización que concuerde con si imagen de la naturaleza de la relación, por lo que probablemente surja una controversia interpersonal.
  • El supuesto de que un mensaje analógico es afirmativo o denotativo, sin tener en cuenta que más bien constituyen propuestas acerca de las reglas de la relación, cuyos valores de verdad son atribuidos por el otro.
  • El ritual puede ser el proceso intermedio entre la comunicación analógica y la digital, ya que se asemeja al material de un mensaje pero de una manera repetitiva y estilizada ubicada entre la analogía y el símbolo.
  • Bateson y Jackson han señalado la importancia de la codificación analógica vs la digital en la formación de los síntomas histéricos. De acuerdo con ellos, tiene lugar aquí una retraducción de los mensajes ya digitalizados al modo analógico.
  • En la traducción de lo digital a lo analógico hay una pérdida de información.

5. Interacción simétrica y complementaria[editar | editar código]

Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según estén basados en la igualdad o en la diferencia.

Interacción simétrica:

  • Los participantes tienden a igualar su conducta recíproca.
  • Se caracteriza por la igualdad y la diferencia mínima.

Interacción complementaria:

  • La conducta de uno de los participantes complementa la del otro. Cada conducta favorece a la otra. Ninguno impone al otro una relación complementaria, sino que cada uno de ellos se comporta de una manera que presupone la conducta del otro, al tiempo que ofrece motivos para ella. «Sus definiciones de la relación encajan»
  • Está basada en un máximo de diferencia.
  • Hay dos posiciones distintas: un participante ocupa la posición superior mientras el otro la inferior.
  • Puede estar establecida por el contexto social o cultural (como en el caso de padre e hijo, p.e.) o ser el estilo idiosincrásico de una díada particular.
Patología

Escalada simétrica:

  • En una relación simétrica existe siempre el peligro de la competencia (por ser «más igual» que el otro). Esta tendencia explica la calidad de escalada que caracteriza a la interacción simétrica cuando ésta pierde su estabilidad, dando lugar a lo que se llama una escapada, p.e., disputas y luchas.
  • En una relación simétrica sana, cada participante puede aceptar la «mismidad» del otro, lo cual lleva al respeto mutuo y a la confianza en ese respeto e implica una confirmación realista y recíproca del self. Cuando una relación simétrica se derrumba, por lo general observamos el rechazo del self.

Complementariedad rígida:

  • Un problema característico de las relaciones complementarias surge cuando A exige a B que confirme una definición que A da de sí mismo y que no concuerda con la forma en que B ve a A. Ello coloca a B frente a un dilema muy particular: debe modificar su propia definición de sí mismo de forma tal que complemente y así corrobore la de A, pues es inherente a la naturaleza de las relaciones complementarias el que una definición del self solo pueda mantenerse si el otro participante desempeña el rol específico complementario.
  • En estas relaciones hay un sentimiento progresivo de frustración y desesperanza en los dos participantes o en uno de ellos. Se comprueba con frecuencia la queja acerca de sentimientos cada vez más atemorizantes de extrañamiento y despersonalización por parte de individuos que fuera de sus hogares son capaces de «funcionar» en forma perfectamente satisfactoria.
  • En las patologías de las relaciones complementarias se encuentran por lo general desconfirmaciones del self del otro.

En estas patologías de la relación, el contenido pierde importancia a medida que surgen los patrones comunicacionales. Lo que se necesita para clasificar un mensaje dado es la respuesta del otro participante. Lo que permite definir las funciones de la comunicación es la relación entre dos o más respuestas.

Capítulo 4: La organización de la interacción humana[editar | editar código]

Intro[editar | editar código]

Watzlawick considera la interacción humana como un sistema y destaca la variable del tiempo, ya que las interacciones se dan a lo largo del tiempo. Además, se define el concepto de patrón en la comunicación como repetición o redundancia de hechos.

Sistema[editar | editar código]

Definiciones

Un sistema es un conjunto de objetos así como de relaciones entre los objetos y entre sus atributos, donde los objetos son los componentes o partes del sistema, los atributos son las propiedades de los objetos y las relaciones mantienen la unidad del sistema.

Un sistema interaccional serán dos o más comunicantes en el proceso, o en el nivel, de definir la naturaleza de su relación.

Todo sistema tiene un medio, el cual se define como el conjunto de todos los objetos cuyos atributos, al cambiar, afectan al sistema, y también aquellos objetos cuyos atributos son modificados por la conducta del sistema.

Cualquier sistema puede ser subdividido, a su vez, en subsistemas: los objetos pertenecientes a un sistema pueden considerarse como parte del medio de otro sistema.

Mientras que los objetos pueden ser personas, los atributos serían sus conductas comunicacionales, por lo que en un sistema tendremos «personas que se comunican con otras personas».

Las relaciones a ser consideradas en el contexto de un conjunto dado de objetos (un sistema) dependen del problema de que se trate.

Clasificación

Los sistemas se pueden ser clasificar en:

  • Cerrados: no intercambian materia, energía o información con el medio.
  • Abiertos: aquellos que intercambian materia, energía o información con el medio.

Propiedades de un sistema abierto:

  • Totalidad:
    • Cada una de las partes de un sistema está relacionada de tal modo con las otras que un cambio en una de ellas provoca un cambio en todas las demás y en el sistema total. Un sistema se comporta no como un conjunto de elementos independientes, sino como un todo inseparable y coherente.
    • Esta propiedad tiene como corolario la no-sumatividad: un sistema no puede entenderse como la suma de sus partes, sino que hay propiedades emergentes a raíz de la interrelación de dos o más elementos.
    • Otra teoría de la interacción en contradicción con el principio de totalidad es la de las relaciones unilaterales entre elementos, es decir, que A puede afectar a B, pero no viceversa. Sin embargo, afirmar que la conducta de A causa la conducta de B significa pasar por alto el efecto que la conducta de B tiene sobre la reacción posterior de A.
  • Retroalimentación:
    • La retroalimentación asegura tanto la estabilidad de un sistema como su adaptación al cambio. Esta consiste en que el output de un sistema provee información al input, regulando el comportamiento del sistema. Los sistemas interpersonales pueden entenderse como circuitos de retroalimentación, ya que la conducta de cada persona afecta a la de una de las otras y es, asu vez, afectada por éstas.
    • La retroalimentación puede ser negativa o positiva:
      • Retroalimentación negativa: caracteriza la homeostasis, por lo que desempeña un papel importante en el logro y mantenimiento de la estabilidad en las relaciones. Utiliza la información para disminuir la disminución del output con respecto a la norma del sistema.
      • Retroalimentación positiva: lleva a la pérdida de la estabilidad o equilibrio del sistema. La información actúa de manera que aumenta la desviación del output (es positiva respecto de la tendencia a la desorganización).
  • Equifinalidad: idénticos resultados pueden tener orígenes distintos, ya que lo decisivo es la organización del sistema y no las condiciones iniciales. No solo distintas condiciones iniciales pueden llevar al mismo resultado, sino que distintos resultados pueden ser producidos por las mismas «causas».

En el análisis del modo en que las personas se afectan unas a otras en su interacción, consideramos que las características de la génesis o el producto son mucho menos importantes que la organización de la interacción.

Sistemas interaccionales estables[editar | editar código]

Un sistema es estable con respecto a algunas de sus variables si éstas tienden a permanecer dentro de ciertos límites definidos. Una relación estable es importante para ambos participantes de la misma y duradera. Un ejemplo serían las amistades. ¿Por qué, sobre todo teniendo en cuenta la patología y el sufrimiento, perduran esas relaciones? Tal interrogante suscita respuestas basadas en la motivación, la satisfacción de necesidades, factores sociales o culturales, factores intrínsecos al proceso de la comunicación.

La limitación es uno de los factores que lleva a que las relaciones perduren. La comunicación posee un efecto limitador: en una secuencia comunicacional, todo intercambio de mensajes disminuye el número de respuestas posibles. Según este concepto, resultan afectados tanto el emisor, como el receptor: afecta a la relación. (Relacionado con el primer axioma. En una situación interpersonal uno está limitado a comunicarse.)

La regla de la relación: es la estabilización de la definición de una relación, a raíz de la formulación de las redundancias observadas en el nivel relacional. En toda comunicación, los participantes se ofrecen entre sí definiciones de su relación, cada uno trata de determinar la naturaleza de la relación. Tal proceso es de suma importancia pues debe se resuelto. Si no se estabiliza, la relación puede llegar a disolverse.

La familia es un sistema:

  • Estable: la teoría de las reglas familiares se adecúa a la definición de sistema estable.
  • Totalidad: dentro de la familia, la conducta de cada individuo está relacionada con la de los otros y depende de ella. Toda conducta es comunicación y, por ende, influye sobre los demás y sufre la influencia de estos. Específicamente, los cambios favorables o desfavorables en un miembro de la familia identificado como paciente psiquiátrico ejercen por lo común algún efecto sobre otros miembros, sobre todo en términos de su propia salud psicológica, social o incluso física.
  • No sumatividad: hay características del sistema que trascienden las cualidades de los miembros individuales, muchas de las cuales, en particular la conducta sintomática, son, de hecho, inherentes al sistema.
  • Retroalimentación y homeostasis familiar: el sistema actúa sobre las entradas al sistema familiar y las modifica. La homeostasis familiar puede concebirse como un medio para la estabilidad del sistema: los mecanismos de retroalimentación negativa intervienen para minimizar el cambio.

Todas las familias que permanecen unidas deben caracterizarse por cierto grado de retroalimentación negativa, a fin de soportar las tensiones impuestas por el medio y por los miembros individuales. Sin embargo, también existe en éstas aprendizaje y crecimiento, por lo que no puede plantearse un modelo homeostático puro, puesto que también hay retroalimentación positiva.

Jackson observó que las familias de los pacientes psiquiátricos a menudo sufrían repercusiones drásticas cuando el paciente mejoraba, por lo que postuló que dichas conductas y quizá, por lo tanto, la enfermedad del paciente, eran «mecanismos homeostáticos» que intervenían en favor del equilibrio del sistema.

Que la familia sea un sistema homeostático sugiere, también, que es un sistema gobernado por reglas.

Calibración y funciones escalonadas: la calibración es la regulación del sistema de manera tal de mantener cierta estabilidad fundamental de la variación del mismo. Este concepto es equivalente al de regla. Cuando se produce un cambio en la calibración, tal como modificar la calibración de un termostato, se logran efectos más adaptativos. En esto consisten las funciones escalonadas.

Resumen[editar | editar código]

Se describe la interacción humana como un sistema de comunicación, caracterizado por las propiedades de los sistemas generales: el tiempo como variable, relaciones sistema-subsistema, totalidad, retroalimentación y equifinalidad. Los sistemas interaccionales se consideran el foco natural para el estudio del impacto pragmático a largo plazo de los fenómenos comunicacionales. La limitación, en general, y el desarrollo de reglas familiares, en particular, llevan a una definición e ilustración de la familia como un sistema gobernado pro reglas.