Sobre teorías de pulsiones

Primeras ideas sobre pulsiones y conflicto pulsional[editar | editar código]

Freud alude a la libido como energía de la pulsión sexual. En "tres ensayos" la define como un concepto límite entre el soma y la psique, que posee un fin: la descarga; una fuente: el cuerpo erógeno; y objetos en los que descargar la tensión psíquica; mas adelante, la define como un empuje que representa una presión que fuerza el trabajo psíquico del sujeto.

Dice Freud que lo conservativo se opone a la pulsión sexual y posee características diferenciadas:

  • Pulsiones sexuales 🡪 tienen plasticidad, la capacidad de cambiar de vías sus metas dejándose sustituir una satisfacción pulsional por otra.
  • Pulsiones de autoconservación 🡪 son inflexibles, no admiten diferimiento, son imperativas de manera muy diversa y tienen una relación enteramente distinta tanto con la represión como con la angustia.

Habría en las pulsiones autoconservativas, una meta prefijada, un ciclo consumatorio y un objeto bien preciso, manteniéndose en esta primera teorización, en un polo del conflicto el grupo de las pulsiones de autoconservación y las pulsiones yoicas; y en el otro polo, las pulsiones sexuales.

En este esquema el amor se apuntala en el hambre a partir del acto de succionar, al alimentarse y saciar esa necesidad, se crea la zona erógena oral.

El acaecer pulsional del sujeto es fragmentario y la sexualidad pregenital infantil polimorfa. Cada zona erógena y quehacer pulsional conforma cierta organización libidinal relativamente predominante pudiendo delinear zonas erógenas pregenitales: oral, anal y fálica; y luego en la pubertad apuntalada en las pulsiones pregenitales, se erigirá la supremacía de la pulsión genital. Es recién aquí, que las pulsiones pregenitales se reorientan y subordinan a favor de la poderosa pulsión genital.

El narcisismo complica la teoría[editar | editar código]

El cuerpo llega a ser en su conjunto, una gran zona erógena y sobre las bases de este se constituirá el yo. Sin embargo, Freud plantea que hace falta un nuevo acto psíquico para que el yo sea unitario y se constituya como instancia psíquica, teniendo como sostén al cuerpo erógeno 🡨 pasaje del autoerotismo al narcisismo.

La libido no inviste solamente los objetos externos, sino que se deposita en el yo mismo. El abordaje de la vida amorosa muestra como hasta el mismo objeto de deseo, puede investirse en libido narcisista, por lo cual se halla dentro del grupo de las pulsiones sexuales: libido yoica (sexual) y libido de objeto (sexual).

En la segunda teoría pulsional, el dualismo es entre las pulsiones de vida y las pulsiones de muerte. Si bien, sitúa las pulsiones sexuales en las pulsiones de vida, la sexualidad se bifurca en esta teoría. Hay sexualidad en el amor y también en el odio y la destrucción. Sin embargo, habría una oposición pulsional y fundamental entre el polo que ama y aquel que rompe y destruye. Eros (pulsiones de vida) y Tánatos (pulsiones de muerte), son en última instancia fuerzas que en el sujeto se presentan juntas y que sólo teóricamente son separables, y que se ocultan tras las pulsiones manifiestas, pulsiones del yo y pulsiones de objeto.

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Daniel Duek +