Tres ensayos sobre teoría sexual

1. Las aberraciones sexuales[editar | editar código]

Define «pulsión sexual» como necesidades sexuales o libido, objeto sexual como la persona de la que parte la atracción sexual y meta sexual la acción hacia la cual esfuerza la pulsión. Afirmando que hay numerosas desviaciones respecto de ambos en relación a la norma.

1. Desviaciones con respecto al objeto sexual[editar | editar código]

Son personas de sexo contrario o invertido las que son atraídas por sujetos de su mismo sexo.

A. La inversión[editar | editar código]

Conducta de los invertidos. Invertidos absolutos, su objeto sexual tiene que ser de su mismo sexo; Invertidos anfígenos (hermafroditas psicosexuales), su objeto sexual puede pertenecer tanto a su mismo sexo como al otro; la inversión no tiene el carácter de la exclusividad y los Invertidos ocasionales, bajo ciertas condiciones exteriores, si hay inaccesibilidad del objeto sexual normal y por la imitación, pueden tomar como objeto sexual a una persona del mismo sexo y sentir satisfacción.

Juicio. Algunos invertidos toman la condición de su libido como normal, otros la sienten como una compulsión patológica. Otras variaciones en individuos con el rasgo de inversión que data desde siempre, o fluctuaciones periódicas entre el objeto normal y el invertido, o solo puede exteriorizarse en algún momento de la vida y luego desaparece. En general, estas diversas series de variaciones coexisten con independencia unas de otras

Concepción de la inversión. Primero fue concebida como un signo innato de degeneración nerviosa. Dos elementos a juzgar independientemente: el carácter innato y la degeneración. Es más adecuado hablar de degeneración sólo cuando: (1) coincidan varias desviaciones graves respecto de la norma; (2) la capacidad de rendimiento y de supervivencia aparezcan gravemente deterioradas. Los invertidos no son degenerados en el sentido legítimo del término. Se presenta en personas que no muestran otra desviación grave respecto de la norma, con desarrollo cultural e intelectual elevados. La inversión No es un signo degenerativo: ha estado presente en pueblos antiguos y difundida en pueblos primitivos.

Carácter innato.. Se ha aseverado únicamente en los invertidos absolutos, no es universalmente valido, por lo que queda en entredicho su existencia. Opuesta a esta concepción es la que afirma que la inversión es un carácter adquirido de la pulsión sexual, ya que:

  • En muchos invertidos (aun absolutos) puede rastrearse una impresión sexual que los afectó en una época temprana de su vida y cuya secuela duradera fue la inclinación homosexual
  • En muchos otros es posible indicar las influencias externas favorecedoras e inhibidoras que llevaron, en época más temprana o más tardía, a la fijación de la inversión
  • La inversión puede eliminarse por vía de sugestión hipnótica, lo cual sería asombroso si se tratara de un carácter innato

El recurso a la bisexualidad. Lydston, Kiernan y Chevalier Intentan explicar la inversión. Hablan de una hibridez psíquica supuesta y la hibridez anatómica comprobable. Lo que a menudo se halla en los invertidos es una disminución de la pulsión sexual en general y ligeras atrofias anatómicas de los órganos. La inversión y hermafroditismo somático son independientes entre si. La disposición Bisexual interviene de algún modo en la inversión; además, intervienen perturbaciones que afectan a la pulsión sexual en su desarrollo.

Objeto sexual de los invertidos. La teoría del hermafroditismo psíquico presupone que el objeto sexual de los invertidos es el contrario al normal. Esto se aplica a toda una serie de invertidos, pero no tiene un carácter universal. Gran parte de los invertidos masculinos conservan el carácter psíquico de la virilidad, y presentan relativamente escasos caracteres secundarios del otro sexo y en verdad buscan en su objeto sexual rasgos psíquicos femeninos. Entonces, en este caso como en muchos otros, el objeto sexual no es lo igual en cuanto al sexo, sino que reúne los caracteres de ambos sexos, quizás como un compromiso entre una moción que aspira al hombre y otra que aspira a la mujer, siempre bajo la condición de la virilidad del cuerpo (de los genitales): el espejamiento de la propia naturaleza bisexual. Las mujeres invertidas activas presentan con particular frecuencia caracteres somáticos y anímicos viriles y requieren feminidad en su objeto sexual.

Meta sexual de los invertidos. No puede hablarse de una única meta sexual. Aludiendo a la frecuencia en hombres seria la masturbación y en las mujeres el contacto con la mucosa bucal.

Conclusiones. Demasiado estrecho el enlace entre la pulsión sexual y el objeto sexual. Entre pulsión sexual y objeto sexual hay una soldadura, que corríamos el riesgo de no ver a causa de la regular correspondencia del cuadro normal, donde la pulsión parece traer consigo al objeto.

B. Personas genésicamente inmaduras y animales como objetos sexuales[editar | editar código]

Se consideran extravíos graves de la pulsión sexual como escoger niños como objetos sexuales o animales. Esto evidencia que la pulsión sexual pueda admitir una variación tan grande y semejante rebaja de su objeto. Estas perturbaciones de la pulsión sexual se presentan en sanos y en enfermos, solo que en estos últimos se presenta el desvió aumentado. Bajo gran cantidad de condiciones, y en un número sorprendentemente elevado de individuos, la clase y el valor del objeto sexual pasan a un segundo plano. Alguna otra cosa es lo esencial y lo constante en la pulsión sexual

2. Desviaciones con respecto a la meta sexual[editar | editar código]

La unión de los genitales o coito es meta sexual normal. Las metas sexuales preliminares o maneras intermedias de relacionarse con el objeto sexual (palpar, mirar) incrementan la excitación.

Las perversiones (aberraciones) son trasgresiones anatómicas respecto de las zonas del cuerpo destinadas a la unión sexual, o bien, demoras en relaciones intermediarias con el objeto sexual, relaciones que normalmente se recorren con rapidez como jalones en la vía hacia la meta sexual definitiva.

A. Trasgresiones anatómicas[editar | editar código]

Sobrestimación del objeto sexual. La estima psíquica del objeto sexual como meta de la pulsión sexual abarca todo el cuerpo. La sobreestimación provoca debilidad del juicio del objeto sexual percibido como perfecto, se da una crédula obediencia en el amor que es la fuente de la autoridad. Esta sobreestimación no tolera la restricción solo a los genitales o coito, por eso las metas sexuales se relacionan con todo el cuerpo.

Uso sexual de la mucosa de los labios y de la boca. Es considerado perversión cuando los labios/lengua entra en contacto con los genitales de la otra persona. Hay quien considera perversión el «beso» y le provoca asco, pero los límites de este asco son puramente convencionales. El asco estorba el camino a la sobrestimación libidinosa del objeto sexual, pero a su vez puede ser vencido por la libido. El asco es una restricción de la meta sexual (generalmente ante los genitales del otro) y esta conducta es una de las características de los histéricos (sobre todo de las mujeres). La fuerza de la pulsión sexual gusta de afirmarse venciendo este asco.

Uso sexual del orificio anal. Es el asco lo que pone a esta meta sexual el sello de la perversión. El papel sexual de la mucosa anal no se restringe al comercio entre hombres; la predilección por él tampoco es característica de los invertidos. Al contrario, parece que en el hombre debe su papel a la analogía con el acto en el caso de la mujer, mientras que la masturbación recíproca es la meta sexual que aparece predominantemente en el comercio de los invertidos.

Significatividad de otros lugares del cuerpo. La pulsión sexual busca apoderarse del objeto sexual en todas sus dimensiones. Lugares del cuerpo como las mucosas bucal y anal «reclaman» ser consideradas como genitales. Este reclamo está justificado por el desarrollo de la pulsión sexual y es satisfecho en la sintomatología de ciertos estados patológicos.

Sustituto inapropiado del objeto sexual. Fetichismo. El objeto sexual normal es sustituido por otro que guarda relación con él, pero es completamente inapropiado para servir a la meta sexual normal. Estos fenómenos dependen de la «sobreestimación sexual» que conllevan un abandono de la meta sexual. El sustituto del objeto sexual es, en general, una parte del cuerpo poco apropiada a un fin sexual (el pie, los cabellos), o un objeto inanimado que mantiene una relación demostrable con la persona sexual, preferiblemente con la sexualidad de ésta. Los casos en que se exige al objeto sexual una condición fetichista para que pueda alcanzarse la meta sexual (color de cabellos, ciertas ropas, aun defectos físicos) constituyen la transición hacia los casos de fetichismo en que se renuncia a una meta sexual normal o perversa.

Cierto grado de este tipo de fetichismo pertenece regularmente al amor normal, en particular en los estadios del enamoramiento en que la meta sexual normal es inalcanzable o su cumplimiento parece postergado.

Desviación patológica. Solo cuando la aspiración al fetiche se fija, excediéndose de la condición mencionada, y remplaza a la meta sexual normal; y además, cuando el fetiche se desprende de esa persona determinada y pasa a ser un objeto sexual por sí mismo.

B. Fijaciones de metas sexuales provisionales[editar | editar código]

Surgimiento de nuevos propósitos. Todas las condiciones externas e internas que dificultan el logro de la meta sexual normal o la posponen (impotencia, alto precio del objeto sexual, peligros del acto sexual) refuerzan la inclinación a demorarse en los actos preliminares y a constituir a partir de ellos nuevas metas sexuales que pueden remplazar a las normales. Estos nuevos propósitos, aun los más extraños en apariencia, ya están esbozados en el acto sexual normal.

Tocar y mirar. Demorarse en el tocar, siempre que el acto sexual siga adelante, difícilmente puede contarse entre las perversiones. El placer de ver se convierte en perversión cuando: se circunscribe con exclusividad a los genitales; se une a la superación del asco (voyeur: el que mira a otro en sus funciones excretorias); suplanta a la meta sexual normal, en lugar de servirle de preliminar.

Este último caso es, el de los exhibicionistas, quienes enseñan sus genitales para que la otra parte les muestre los suyos como contraprestación. La vergüenza es el poder que se contrapone al placer de ver.

Sadismo y masoquismo. La inclinación a infligir dolor al objeto sexual y su contraparte, las más frecuentes e importantes de todas las perversiones. Activa- sadismo, Pasiva- masoquismo. El sadismo responde a un componente agresivo de la pulsión sexual, que se ha vuelto autónomo, exagerado. Es Perversión cuando el maltrato y sometimiento infringido al objeto es condición exclusiva de la satisfacción sexual.

El masoquismo abarca todas las actitudes pasivas hacia la vida y el objeto sexuales. Lado extremo: el condicionamiento de la satisfacción al hecho de padecer un dolor físico o anímico infligido por el objeto sexual. Perversión: el masoquismo parece alejarse de la meta sexual normal más que el sadismo. El que siente dolor placer en producir dolor a otro en una relación sexual es capaz también de gozar como placer del dolor. Un sádico es siempre también al mismo tiempo un masoquista.

3. Consideraciones generales sobre todas las perversiones[editar | editar código]

Variación y enfermedad. En muchas de las perversiones, la nueva meta sexual requiere una apreciación particular. Algunas se alejan tanto de lo normal por su contenido que se denominan «patológicas», en particular aquellas en que la pulsión sexual ejecuta asombrosas operaciones (lamer excrementos, abusar de cadáveres) superando las resistencias (vergüenza, asco, horror, dolor). Pero ni aun en estos se puede afirmar que son personas con otras anormalidades graves o enfermos mentales. La anormalidad manifiesta en otras relaciones vitales suele mostrar invariablemente un trasfondo de conducta sexual anormal. Generalmente en la perversión hay un carácter patológico por la proporción de la nueva meta sexual respecto de lo normal. Si la perversión no se presenta junto a lo normal (meta sexual y objeto), sino que suplanta y sustituye a lo normal en todas las circunstancias, se juzga como un síntoma patológico.

La contribución de lo anímico en las perversiones. Hay una vasta contribución psíquica en la trasmudación de la pulsión sexual presente en las perversiones. Es obra del trabajo anímico el valor de una idealización de la pulsión. La omnipotencia del amor se muestra con gran fuerza en estos desvíos, lo sublime y lo horrible están en intima dependencia.

Dos resultados (Estudio de las Perversiones). La pulsión sexual tiene que luchar contra ciertos poderes anímicos en calidad de resistencias (vergüenza y asco). Algunas de las perversiones investigadas sólo podían comprenderse por la conjunción de varios motivos, tienen que ser de naturaleza compuesta. La pulsión sexual no es algo simple, sino que consta de componentes que en las perversiones vuelven a separarse.

4. La pulsión sexual en los neuróticos[editar | editar código]

Psicoanálisis. Vida sexual de los psiconeuróticos (histeria, neurosis obsesiva, la falsamente llamada neurastenia, dementia praecox y la paranoia). Pulsión sexual. Su participación es la única fuente energética constante de las neurosis. La vida sexual de estas personas se exterioriza en estos síntomas. Los síntomas son la práctica sexual de los enfermos Síntomas Histéricos. El Psicoanálisis los elimina entendiendo que son el de una serie de procesos anímicos investidos de afecto, deseos y aspiraciones, a los que por la represión, se les ha denegado (frustrado) el acceso consiente. Estos pensamientos inconscientes aspiran a una descarga y en la histeria la encuentran en la conversión de fenómenos somáticos – síntomas histéricos- . Es posible, retrasformar los síntomas en representaciones conscientes, investidas de afecto; y así se consigue la averiguación más exacta acerca de la naturaleza de las formaciones psíquicas antes inconscientes. Síntomas: sustituto de aspiraciones que toman su fuerza de la fuente de la pulsión sexual Primer factor constitucional de la histeria.

Carácter histérico: La represión sexual rebasa lo normal, aumenta las resistencias (asco, vergüenza, moral) a la pulsión sexual, hasta llegar al grado de una total ignorancia sexual aun después de la madurez genésica. Segundo factor: El despliegue hiperpotente de la pulsión sexual Histeria: par de opuestos- una necesidad sexual hipertrófica y una desautorización de lo sexual llevada demasiado lejos. Enferma cuando el reclamo sexual se torna serio para el sujeto. Enfermar: intento de escapar al conflicto mudando las aspiraciones libidinosas en síntomas Neurosis y Perversión. Los síntomas nacen únicamente a expensas de la pulsión sexual normal, aparte constituyen la expresión convertida de pulsiones que se designarían perversas si pudieran exteriorizarse directamente. Los síntomas se forman en parte a expensas de una sexualidad anormal. La neurosis es el negativo de la perversión. En la vida inconsciente de los neuróticos hay mociones de inversión, de fijación de la libido en personas del mismo sexo. En el inconsciente están como formadores de síntoma todas las inclinaciones a la trasgresión anatómica (mucosa bucal y anal, genitales). Las pulsiones parciales (que promueven nuevas metas sexuales) forman síntomas, generalmente en pares de opuestos. Toda perversión «activa» es acompañada por su contraparte pasiva (exhibicionista inconsciente es voyeur, reprimido sádico se muestra masoquista).

5. Pulsiones parciales y zonas erógenas[editar | editar código]

Perversiones positivas y negativas son igual a una serie de «pulsiones parciales». Aquí pulsión es representante psíquico de una fuente de estímulos intrasomáticos en continuo fluir. Es uno de los conceptos del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal. En sí no poseen cualidad alguna, son solo una medida de exigencia de trabajo para la vida anímica. Lo que distingue a las pulsiones unas de otras y las dota de propiedades específicas es su relación con sus fuentes somáticas y con sus metas. La fuente de la pulsión es un proceso excitador en el interior de un órgano, y su meta inmediata consiste en cancelar ese estímulo de órgano. Otra hipótesis. Los órganos del cuerpo brindan excitaciones de dos clases 1) Específicamente sexual y 2) la del órgano afectado «zona erógena» de la pulsión parcial sexual que arranca de él.

6. Explicación de la aparente preponderancia de la sexualidad perversa en el caso de las psiconeurosis[editar | editar código]

Psiconeuróticos. La enfermedad se contrae sólo después de la pubertad y bajo los reclamos de la vida sexual normal (represión), o se la contrae más tardíamente, cuando se frustran las vías normales de satisfacción de la libido. La libido se comporta como una corriente cuyo cauce principal queda cortado; llena entonces las vías colaterales que hasta entonces quizás habían permanecido vacías. Así, la inclinación de los psiconeuróticos a la perversión (negativa) puede estar condicionada colateralmente Represión sexual. Factor interno, junto con los factores externos como la inaccesibilidad del objeto sexual normal, generan perversiones en individuos que pudieron haber seguido siendo normales.

7. Referencia al infantilismo de la sexualidad[editar | editar código]

En la base de las perversiones hay en todos los casos algo innato, pero algo que es innato en todos los hombres. Las raíces innatas de la pulsión sexual, en las perversiones se desarrollan hasta convertirse en los portadores reales de la actividad sexual. Otras veces experimentan Represión insuficiente y se convierten en síntomas patológicos. En otros casos hay una restricción eficaz y hay una vida sexual normal. El proceso de desarrollo de la sexualidad infantil desemboca en la perversión, en la neurosis o en la vida sexual normal.

2. La sexualidad infantil[editar | editar código]

Amnesia infantil: Olvidamos los primeros años de la infancia donde recibimos impresiones importantes, que dejaron las más profundas huellas en la vida anímica y que son determinantes para del desarrollo posterior. Esta amnesia es una represión.

1. El período de latencia sexual de la infancia y sus rupturas[editar | editar código]

El neonato trae consigo gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso y después sufren una progresiva sofocación; esta, a su vez, puede ser quebrada por oleadas regulares de avance del desarrollo sexual o suspendida por peculiaridades individuales. Hacia el tercero o cuarto año de vida expresa su sexualidad en forma asequible a la observación.

Las inhibiciones sexuales. Durante el periodo de latencia se forman los poderes anímicos que luego se presentan como inhibiciones en el camino de la pulsión sexual (asco, vergüenza, moral). Esto no es por la educación, es parte del desarrollo hereditario /condicionamiento orgánico.

Formación reactiva y sublimación. Las mociones sexuales de estos infantiles son inaplicables (latencia) y perversas ya que parten de zonas erógenas y se sustentan en pulsiones que en esta parte del desarrollo provocan displacer. Por esos surgen fuerzas anímicas contrarias que sofocan ese displacer (asco, vergüenza, moral).

Rupturas del período de latencia. A veces, aflora una exteriorización sexual sustraída a la sublimación o se conserva cierta práctica sexual durante el periodo de latencia hasta el estallido reforzado de la pulsión sexual en la pubertad.

2. Las exteriorizaciones de la sexualidad infantil[editar | editar código]

Chupeteo. La acción de mamar con fruición cautiva por entero la atención y lleva al adormecimiento o incluso a una reacción motriz en una suerte de orgasmo. Autoerotismo. La necesidad de repetir la satisfacción sexual se divorcia entonces de la necesidad de buscar alimento, el nuño usa parte de su propia piel para mamar. El menor valor de este segundo lugar lo llevará más tarde a buscar en otra persona la parte correspondiente, los labios. Si el valor erógeno de los labios persiste, serán adultos pesadores, o bebedores/fumadores. Si el reprimido, sobreviene entonces el asco y vomito en la nutrición como en las histéricas

3. La meta sexual de la sexualidad infantil[editar | editar código]

Caracteres de las zonas erógenas. Para la producción de una sensación placentera, la cualidad del estímulo es más importante que la complexión de las partes del cuerpo Esta capacidad de desplazamiento reaparece en la sintomatología de la histeria de manera similar. La represión afecta a las zonas genitales y prestan su estimulabilidad a las restantes zonas erógenas, estas se comportan como los genitales.

Meta sexual infantil. Sustituir la sensación de estimulo (chupeteo) proyectada sobre la zona erógena, por medio de un estimulo externo (manipulación análoga al mamar) que la cancela al provocar satisfacción.

4. Las exteriorizaciones sexuales masturbatorias[editar | editar código]

La pulsión parte de una sola zona erógena. Las diferencias se refieren a los pasos necesarios para obtener satisfacción (zona labial-mamar) que tienen que sustituirse por otra acción muscular acorde.

Activación de la zona anal. Gran valor erógeno, los niños obtienen placer reteniendo, para que no se escape la ganancia colateral del placer/estimulación masturbatoria. Es una de las raíces del estreñimiento en los neurópatas.

Activación de las zonas genitales. Es frecuente la estimulación de estas zonas, hasta con la limpieza. Hay que distinguir tres fases en la masturbación infantil. La primera corresponde al período de lactancia, la segunda al breve florecimiento de la práctica sexual hacia el cuarto año de vida, y la tercera responde a la pubertad.

La segunda fase de la masturbación infantil. Después del periodo de lactancia, antes de los 4 años. Deja atrás huellas inconscientes de memoria que determinan el desarrollo de su carácter si permanece sana o se la sintomatología si enferma después de la pubertad. En este caso, el periodo sexual se olvida y se han remplazado los recuerdos conscientes (amnesia infantil), por medio del psicoanálisis se hace consciente lo olvidado y se elimina una compulsión.

Retorno de la masturbación de la lactancia. La excitación sexual de la lactancia retorna, se dan poluciones como perturbaciones sexuales (enuresis). Las causas externas pueden ser seducción de un adulto que enseña a conocer la satisfacción de las zonas genitales, pero también puede deberse a causas espontaneas internas.

Disposición perversa polimorfa. Bajo la seducción, el niño puede convertirse en un perverso polimorfo, destinado a practicar todas las transgresiones posibles que no sufren resistencia.

Pulsiones parciales. En la vida sexual infantil también se toma a otros como objetos sexuales.

5. La investigación sexual infantil[editar | editar código]

Pulsión de saber. Entre los 3 y 5 años inicia la pulsión de saber, es una manera de sublimada del apoderamiento y otra, trabaja con la energía de la pulsión de ver.

Enigma de la esfinge. La amenaza que para sus condiciones de existencia significa la llegada de un nuevo niño y el miedo de que ese acontecimiento lo prive de cuidados y amor, lo vuelve reflexivo y penetrante. ¿De donde vienen los niños?

Complejo de castración y envidia del pene: pensar que la mujer ha perdido el pene cumplen un importante papel en la formación de múltiples perversiones

Concepción sádica del comercio sexual: los niños que a edad tierna presencian comercio sexual entre adultos, lo conciben como maltrato /sádico y puede buscarse esto como meta sexual posterior.

6. Fases de desarrollo de la organización sexual[editar | editar código]

La Vida sexual infantil es esencialmente autoerótica, y sus pulsiones parciales singulares aspiran a conseguir placer cada una por su cuenta, enteramente desconectadas entre sí.

Organizaciones pregenitales. Organizaciones de la vida sexual en que las zonas genitales todavía no han alcanzado su papel hegemónico: oral (canibálica). Actividad sexual unida a la nutrición, meta sexual la incorporación del objeto «identificación»; sádico-anal. Organización de los opuestos pasivo/activo, pulsión de apoderamiento a través de la musculatura del cuerpo, órgano de meta sexual pasiva la mucosa erógena del intestino. Aparte se practican otras pulsiones parciales de manera autoerótica.

Ambivalencia. Pares de opuestos pulsionales en grado igual.

Niñez: se consuma la elección del objeto que luego será característica en el desarrollo de la pubertad. El conjunto de los afanes sexuales se dirigen a una persona única, y en ella quieren alcanzar su meta. Se conforma en la infancia la vida sexual que se presentará después de la pubertad. La unificación de las pulsiones parciales y su subordinación al primado de los genitales (reproducción) se instauran como ultima fase de la organización sexual.

Los dos tiempos de la elección de objeto.

  1. Entre los 2 y 5 años, y el período de latencia la detiene o la hace retroceder; naturaleza infantil de sus metas sexuales.
  2. La pubertad, determina la conformación definitiva de la vida sexual.

La elección de objeto de la pubertad tiene que renunciar a los objetos infantiles y empezar de nuevo como corriente sensual. La no confluencia de las dos corrientes tiene como efecto que no pueda alcanzarse uno de los ideales de la vida sexual, la unificación de todos los anhelos en un objeto.

7. Fuentes de la sexualidad infantil[editar | editar código]

La excitación sexual nace:

  • Como calco de una satisfacción vivenciada a raíz de otros procesos orgánicos
  • Por una apropiada estimulación periférica de zonas erógenas
  • Como expresión de algunas «pulsiones» cuyo origen todavía no comprendemos bien.

Excitaciones mecánicas. Hay excitación sexual mediante sacudimientos mecánicos del cuerpo, de carácter rítmico (muchos recuerdan haber sentido la presión del aire sobre sus genitales en una hamaca como un directo placer sexual), si hay represión, luego los adultos sentirán nauseas, agotamiento o angustia con estos movimientos.

Actividad muscular. Una intensa actividad muscular constituye una necesidad de cuya satisfacción extrae un placer extraordinario. Los primeros signos de la excitación en sus genitales se dan en el curso de juegos violentos o de riñas con sus compañeros de juego; estrecho contacto con la piel del oponente. La inclinación a trabarse en lucha con determinada persona, como en años posteriores la de trabarse en disputas mediante la palabra («Odios son amores»), se cuenta entre los buenos signos anunciadores de que se ha elegido como objeto a esa persona.

En la promoción de la excitación sexual por medio de la actividad muscular habría que reconocer una de las raíces de la pulsión sádica. Codeterminante de la orientación preferencial a su pulsión sexual.

Procesos afectivos. Los más intensos (aun los terroríficos como un examen, una tarea difícil) son otras fuentes de excitación. También sensaciones de dolor intenso provocan idéntico efecto erógeno, sobre todo cuando el dolor es aminorado. Esta relación constituiría una de las raíces principales de la pulsión sadomasoquista.

Trabajo intelectual. La concentración de la atención y, en general, el esfuerzo mental, produce en jóvenes y maduros una excitación sexual, pueden derivar perturbaciones nerviosas por un «exceso de trabajo» mental.

Diversas constituciones sexuales. La plasmación privilegiada de cada una de las fuentes de la excitación sexual contribuye también a diferenciar las diversas constituciones sexuales.

Las vías de la influencia recíproca. Todas las vías de conexión que llegan hasta la sexualidad desde otras funciones tienen que poderse transitar también en la dirección inversa. Una buena parte de la sintomatología de las neurosis, derivadas de perturbaciones de los procesos sexuales, se exterioriza en perturbaciones de las otras funciones no sexuales del cuerpo. Por este mismo camino, se consuma la atracción de las fuerzas pulsionales sexuales hacia otras metas no sexuales o la sublimación de la sexualidad.

3. Las metamorfosis de la pubertad[editar | editar código]

La pulsión sexual antes autoerótica; ahora halla al objeto sexual.

Nueva meta sexual: para alcanzarla, todas las pulsiones parciales cooperan, al par que las zonas erógenas se subordinan al primado de la zona genital. La normalidad de la vida sexual es garantizada únicamente por la exacta coincidencia de las dos corrientes dirigidas al objeto y a las metas sexuales: la tierna y la sensual. Se producen nuevos enlaces y mecanismos complejos donde pueden surgir perturbaciones patológicas por interrupción de esos reordenamientos. La pulsión sexual se pone al servicio de la reproducción, volviéndose altruista.

Todas las perturbaciones patológicas de la vida sexual son inhibiciones del desarrollo.

1. El primado de las zonas genitales y el placer previo[editar | editar código]

Desarrollo de genitales internos ha avanzado hasta el punto de poder ofrecer productos genésicos, o bien recibirlos, para la gestación de un nuevo ser.

La excitación se conoce por dos signos: somático y anímico (la erección del miembro masculino, la humectación de la vagina).

La tensión sexual. Provoca placer y displacer, el placer sentido despierta la necesidad de un placer mayor.

Mecanismo del placer previo. El previo es el placer provocado por la excitación de zonas erógenas (parecido al infantil). Placer de satisfacción de la actividad sexual o placer final, es nuevo porque depende de condiciones que sólo se instalan con la pubertad, es el producido por el vaciamiento de las sustancias sexuales.

Peligros del placer previo. Si los procesos sexuales preparatorios son demasiado placenteros contribuyen escasamente a la tensión. Entonces falta la fuerza pulsional y la acción preparatoria remplaza a la meta sexual normal. Este es el mecanismo de muchas perversiones, que consisten en una demora en actos preparatorios del proceso sexual. Las exteriorizaciones infantiles de la sexualidad marcan el destino de las desviaciones y conformación respecto de la vida sexual normal.

2. El problema de la excitación sexual[editar | editar código]

El hecho de que el placer máximo, el unido a la expulsión de los productos genésicos, no produce tensión alguna, al contrario suprime toda tensión; por tanto, el placer y la tensión sexual están relacionados indirectamente.

Papel de las sustancias sexuales. La descarga de las sustancias pone fin a la excitación, su acumulación crea y sostiene a la tensión sexual. Cuando la reserva de semen está vacía, no solo es imposible la ejecución del acto sexual; fracasa también la estimulabilidad de las zonas erógenas, cuya excitación, por más que sea la apropiada, ya no es capaz de provocar placer alguno.

Apreciación de las partes sexuales internas. La castración no afecta la libido y la potencia sexual.

Teoría química. En glándulas genésicas se producen ciertas sustancias químicas que, recogidas por el flujo sanguíneo, cargan de tensión sexual a determinados sectores del sistema nervioso central.

3. La teoría de la libido[editar | editar código]

Libido. Una fuerza susceptible de variaciones cuantitativas, que podría medir procesos y trasposiciones en el ámbito de la excitación sexual. La energía libidinosa es diferente de otras clases de energía psíquica.

Perversiones y psiconeurosis. Ésta excitación sexual no es brindada sólo por las partes genésicas, sino por todos los órganos del cuerpo.

Se llega al concepto de la Libido Yoica. Libido yoica. Se vuelve accesible al estudio analítico cuando ha encontrado empleo psíquico en la investidura de objetos sexuales, o sea, cuando se ha convertido en libido de objeto. Se concentra en objetos, se fija, los abandona y pasa de unos a otros, guía el quehacer sexual del individuo, el cual lleva a la satisfacción, o sea, a la extinción parcial y temporaria de la libido.

Destinos de la libido de objeto. Es quitada de los objetos, se mantiene fluctuante en tensión y luego es recogida en el interior del yo, convirtiéndose de nuevo en libido yoica, y ésta ultima por oposición a la libido de objeto también se llama libido narcisista.

4. Diferenciación entre el hombre y la mujer[editar | editar código]

Tres direcciones: actividad y pasividad, pulsión; biológico, semen u ovulo; sociológico, mezcla de su carácter sexual biológico con rasgos biológicos del otro sexo.

Las inhibiciones sexuales (vergüenza, asco, compasión) se cumplen más en la niña y con menores resistencias que en el varón. Mayor en ella la inclinación a la represión sexual. La libido es de naturaleza masculina.

La pubertad, en el varón trae gran empuje de la libido, y en la mujer represión de la sexualidad del clítoris. Cuando la mujer logra trasferir la estimulabilidad erógena del clítoris a la vagina, muda la zona rectora para su práctica sexual posterior. En cambio, el hombre la conserva desde la infancia.

En este cambio de la zona erógena rectora, así como la represión en la pubertad, elimina la virilidad infantil, Ahí residen las principales condiciones de la mujer a la neurosis, en particular a la histeria.

5. El hallazgo de objeto[editar | editar código]

Inicialmente el objeto fuera del cuerpo era el pecho materno, luego la pulsión sexual paso a ser autoerótica, y luego del periodo de latencia superado se restablece la relación originaria. El encuentro de objeto es un reencuentro

Objeto sexual del periodo de Lactancia: la pulsión sexual no es solo despertada por la excitación de la zona genital, también por la «ternura». Un exceso de ternura de los padres (neuróticos) apresura la maduración sexual en el niño, contribuyen con sus mimos a despertar la disposición del niño para contraer una neurosis.

Angustia infantil. Es la expresión de su añoranza de la persona amada; por eso responden a todo extraño con angustia. Por ejemplo, tienen miedo de la oscuridad porque en ésta no se ve a la persona amada.

El niño se porta como el adulto: tan pronto como no puede satisfacer su libido, la muda en angustia; y a la inversa, el adulto, cuando se ha vuelto neurótico por una libido insatisfecha, se porta en su angustia como niño con miedo al quedarse solo.

Barrera del incesto. Es una barrera que implanta en el niño preceptos morales que excluyen a sus consanguíneos como elección de objeto.

Quienes no superan la autoridad de los padres y no les retiraron su ternura conservan plenamente su amor infantil mucho más allá de la pubertad. Generalmente son mujeres que en su posterior matrimonio son esposas frías y sexualmente anestésicas.

La elección incestuosa del objeto pertenece a perturbaciones profundas del desarrollo psicosexual. Hay que demostrarles a estas personas que están «enamoradas» de sus consanguíneos.

En aquellos casos en que una persona, antes sana, enferma después de sufrir una experiencia de amor desdichada, se puede descubrir con certeza, como mecanismo de su enfermedad, la reversión de su libido a las personas predilectas de la niñez.

Efectos posteriores de la elección infantil de objeto. La inclinación infantil hacia los padres es un camino que renovado en la pubertad, marca después el camino a la elección de objeto, por ejemplo, el primer enamoramiento del joven lo dirige a una mujer madura y el de la muchacha a un hombre mayor.

Prevención de la inversión. Una de las tareas que plantea la elección de objeto consiste en no equivocar el sexo opuesto. La educación de los varones por personas del sexo masculino parece favorecer la homosexualidad, así como, la escasa atención personal que la madre prodiga a sus hijos.

En muchos histéricos, la ausencia temprana de un padre deja al restante que atrajo sobre sí todo el amor del niño. Esto fija el sexo de la persona escogida como objeto sexual y, posibilita una inversión permanente.

En conclusión. La disposición a las perversiones es la disposición originaria y universal de la pulsión sexual de los seres humanos, y a partir de ella, a consecuencia de alteraciones orgánicas e inhibiciones psíquicas, se desarrolla en el curso de la maduración la conducta sexual normal.

La orientación de la pulsión sexual, la circunscriben la vergüenza, el asco, la compasión y las construcciones sociales de la moral y la autoridad.

La pulsión sexual es algo compuesto por muchos factores; y que en las perversiones, estos se disgregaban, por así decir, en sus componentes. De tal modo, las perversiones se evidenciaron por una parte como inhibiciones, y por la otra como disociaciones, del desarrollo normal.

En la niñez la pulsión sexual no está centrada y al principio'' carece de objeto, vale decir, es autoerótica. Ya en la infancia empieza a hacerse notable la zona erógena de los genitales.

En las perturbaciones neuróticas, una primera fase, el erotismo oral se sitúa en el primer plano; una segunda de estas organizaciones «pregenitales» se caracteriza por el predominio del sadismo y del erotismo anal; sólo en una tercera fase (que en el niño se desarrolla únicamente hasta el primado del falo) la vida sexual pasa a ser comandada por la participación de las zonas genitales propiamente dichas. Comprobar que de los dos a los cinco años hay maduración en elección de objeto.

En las trasformaciones de la pubertad. Destacamos dos como las decisivas: la subordinación de todas las otras fuentes originarias de la excitación sexual bajo el primado de las zonas genitales, y el proceso del hallazgo de objeto. Ambas ya están prefiguradas en la vida infantil. La primera se consuma por el mecanismo de aprovechamiento del placer previo: los otros actos sexuales autónomos, que van unidos a un placer y a una excitación, pasan a ser actos preparatorios para la nueva meta sexual, el vaciamiento de los productos genésicos; y el logro de esta meta, bajo un placer enorme, pone fin a la excitación sexual.

Finalmente, hallamos que la elección de objeto es guiada por los indicios infantiles, renovados en la pubertad, de inclinación sexual del niño hacia sus padres y los encargados de cuidarlo, y, desviada de estas personas por la barrera del incesto erigida entretanto, se orienta hacia otras semejantes a ellas.