Mi cuerpo y sus imágenes

Existen dos imágenes en el espejo: El reflejo visible en el espejo y una segunda imagen más difícil de reconocer porque no es visual es la imagen mental de sus impresiones sensoriales a menudo fugaces e imprecisas.

Aquí se presentan entonces dos imágenes del cuerpo, (complementarias e interactivas) la que ve y la que siente, la visible del espejo y la que está grabada en su conciencia. Por un lado, está la imagen de Dolto que se corresponde con las imágenes no visuales de las sensaciones físicas. Por el otro, Lacan llevó adelante el concepto de imagen especular que designa la imagen del espejo y su poder de fascinación.

Pero más allá de los conceptos de I.I.C. de Dolto y de I.E de Lacan quiero presentar una propuesta que unifica estas dos teorías; a saber, que el Yo, vale decir, el sentimiento inefable de ser uno mismo, no es otra cosa que la fusión íntima de nuestras dos imágenes del cuerpo. En resumen, sostengo que la imagen del cuerpo es la sustancia misma del Yo.

El concepto de IIC de Dolto

Se comprenderá rápidamente que la IIC, formada en la psique de un niño pequeño, va a continuar estando activa durante toda la vida. Postulamos que detrás de las palabras, los dibujos, los juegos y actitudes existe un lenguaje muy especial que permite una comunicación íntima entre el psicoanalista y el paciente. Este lenguaje creemos que son las sensaciones experimentadas por ese niño cuando era bebé que han quedado grabadas en su inconsciente y se organizaron en un lenguaje interior corporal y mudo. Se trata de un lenguaje de las sensaciones experimentadas por todo niño desde su vida fetal hasta los 3 años, un lenguaje arcaico y olvidado que el niño de hoy habla sin saber que lo habla. Este lenguaje revive esas antiguas sensaciones.

La ICC entonces es un código íntimo propio de cada individuo, un lenguaje que los psicoanalistas debemos aprender a hablar si queremos tener acceso al inconsciente de nuestro paciente, sea niño o adulto.

La IIC es una imagen de las sensaciones

La IIC es el conjunto de las primeras y numerosas impresiones grabadas en el psiquismo infantil por las sensaciones corporales que un bebé o incluso feto experimenta en el contacto con su madre. Son las sensaciones experimentadas y las imágenes impresas desde la gestación, a lo largo de los 3 primeros años de vida hasta que el niño descubre su imagen en el espejo.

Debemos distinguir dos descubrimientos que hace el niño de su imagen en el espejo primero teorizado por Lacan y el segundo por Dolto. El primer descubrimiento ocurre muy temprano cuando el lactante sorprendido se enciende de alegría al ver la silueta de su cuerpo reflejada en el espejo, a partir de aquí el bebé expresa su júbilo y se agita. Lacan conceptualizó este reconocimiento precoz y lúdico de la imagen especular del cuerpo o de la imagen visible de uno mismo con la expresión Estadio del espejo. El niño hace un segundo descubrimiento de su imagen especular más tarde alrededor de los 2 años y medio cuando advierte esta vez con amargura que su imagen no es él, que existe una distancia irreducible entre la irrealidad de su imagen y la realidad de su persona. Dolto considera esta amarga desilusión produce un verdadero trauma, una falla en el psiquismo infantil.

(En oposición a la interpretación de Lacan que destaca La alegría del bebé ante el espejo como un testimonio de la conquista de una imagen que hace suya), Dolto pone el acento en la pena que invade al niño de 3 años de-sencantado al darse cuenta de que eso que tomaba por él mismo no era en realidad más que una apariencia de sí

Aquí lo que nos interesa es el segundo descubrimiento decepcionante de la imagen especular de sí mismo porque el niño en un movimiento de reacción ante ese desencanto deja de lado las imágenes inconscientes del cuerpo y comienza a atesorar las imágenes halagadoras del parecer.

… más sobre «Mi cuerpo y sus imágenes»
Juan David Nasio +