La revolución en las ideas

Orígenes de la «nueva generación»[editar | editar código]

Generación del 37: primer movimiento intelectual con un propósito de transformación cultural totalizador centrado en la necesidad de construir una identidad nacional.

Cohesión. Institucionalización. Abarcó todos los géneros.

Problemática común: la nación.

Misión providencial: desarrollo e implementación de la segunda fase de la revolución, la de las ideas.

Inicio absoluto del romanticismo.

Alto valor asignado a la novedad, estar al día de lo que sucedía en Europa y en Estados Unidos.

Producto de la situación imperante.

Espacio cultural vacío: tradición de la Compañía de Jesús, interrumpida antes de la creación del virreinato; el prestigio de la Ilustración era menor que en otras partes del imperio.

Combinaron en el trasncurso de su primera parte de su carrera los beneficios de un Estado «institucionalizador» con aquellos de un estado «desinstitucionalizador».

Su educación: producto de las reformas rivadavianas. Su rápido ascenso: la ausencia de esas instituciones desmanteladas por el régimen rosista.

Instituciones: inspiradas en la Ilustración tardía; Estado confiado en su capacidad y en su derecho de incidir sobre todas las facetas de la vida social. Colegio de Ciencias Morales (1823-1830), Universidad de Buenos Aires.

Marcas de su formación:

  • Conciencia de expresar a «la Nación» en su conjunto. Porteños y becarios del interior.
  • Élite cultural de procedencia y de configuración laicas. Dos manifiestaciones principales: en el orden de lo social y en el orden de las ideas. Ideas: los marcarían para siempre. La Iglesia se entendía como una parte esencial pero subordinada de la sociedad y del estado. Solo los escándalos debían ser corregidos. No era el enemigo absoluto como en el 80. Social: primera generación hacia la figura del intelectual, caracterizada en términos de autonomía frente al Estado, la Iglesia, las corporaciones y clases tradicionales. Esto es así tanto por la impronta laica de su primera formación rivadavianacuanto por la ideología explícita asumida por ella.
  • Permanencia de una parte del programa ilustrado en el pensamiento romántico argentino. Alberini: ilustración de los fines, historicismo de los medios. Estudiaban: Destutt de Tracy, Cabanis. Jereby Bentham, Benjamin Constant.

Actitud ilustrada: Aceptación de un esquema de valores universales cuya realización debía constituir una meta: el progreso económico, social, cultura y político, la instauración de patrones de racionalidad en el conjunto de la sociedad, mediante una eficaz acción del Estado sobre el cuerpo social y sus integrantes, una creencia en la capacidad de la voluntad política para torcer el curso de los hechos – creencia que representaría una contradicción directa al postulado central del historicismo, según el cual los procesos históricos debían producirse siguiendo leyes inmanentes, providenciales o naturales, al margen de los deseos humanos.

Otras tradiciones: socialismos utópicos, creencias más subterráneas respecto al Estado, la autoridad y el cambio social.

Oposición a los unitarios, que no querían verse reemplazados. Rapidez de legitimación en el ambiento porteño. Frente al caso de Europa. Ellos se debió principalmente a la ausencia de mecanismos institucionales eficaces en el espacio de la cultura (como sí había en Chile). La prensa era un arma de doble filo. Víctimas de la represión política. Lograron consolidar su igualdad de méritos frente a los miembros de la generación intelectual.

El periplo de una corriente intelectual: el movimiento romántico de la nueva generación de 1830 hasta su apogeo después de 1852[editar | editar código]

  • 1830 – 1838/39: primeros ensayos, movimiento con perfiles relativamente nítidos, temario de problemáticas centrales y un programa intelectual.
  • 1838/38 y 1842/44: romanticismo revolucionario. Exiliados, concentrados casi exclusivamente en el propósito de derrocar al régimen rosista.
  • 1842/43 – 1852/54: cierta identidad común, a pesar de la dispersión geográfica de sus miembros. En Chile: desplazamiento hacia posiciones menos extremas que las del lustro anterior. Renovada concentración en los debates y empresas intelectuales asociados al programa romántico.
  • 1852 hasta sus respectivas muertes, la experiencia individual estuvo marcada por las diversas opciones políticas.
  • 1852/54 – 1880: plena madurez, sus ideas concitaron un consenso nacional. La quinta etapa es de lenta declinación y pérdida de protagonismos de los más longevos del movimiento. Ruptura con los dandys del 80.

La organización del movimiento[editar | editar código]

Echeverría: 1830: publica sus primeras producciones poéticas. Viene de francia. Catalizador de la nueva corriente en un ambiente ya preparado para su aparición. Circulaban: Walter Scott, Lord Byron, Rousseau, Bernardin de Saint-Pierre, Samuel Richardson.

Se convirtió rápidamente en la figura pública más prestigiosa de la incipiente renovación romántica.

Primera instancia de cohesión grupal: «Salón Literario», patrocinada por el librero Marcos Sastre. (Antecedente: «Sociedad Literaria» fundada por rivadavia en 1822»)

Lectura individual seguida de debata. Discusión de las ideas llegadas de Europa. Necesidad de creación de saberes nuevos, originales, sobre la base de un aprendizaje sintético de las teorías, métodos y comprobaciones contenidos en los libros europeos de la bien surida librería de Sastre.

Surgida de la propia sociedad, no del Estado.

Acendrado sentido juvenilista. No fue el concepto original de Sastre. En un comienzo habían miembros de la generación anterior: Pedro de Angelis y Vicente Lopes y Planes.

Alberdi: quería ser intelectual orgánico de Rosas.

Los mayores: frente a la soberbia y descomedimiento de los jóvenes, se alejan.

Ruptura generacional manifiesta: cuando el Salon Literarios se transforma en una sociedad política-literaria cuyo propósito era el de unificar a toda la juventud argentina en un movimiento dedicada a la regeneración social, cultural y política de la nación argentina: « La Asociación de la Joven Argentina».

Corrientes anteriores: federales y unitarios. En el exilio: se acercan a los unitarios.

El romanticismo convertido en facción[editar | editar código]

1839 – 183/44. Alberdi, principal gestor político del movimiento.

Antirrosismo implacable.

Aventura política: apoyo a la intervención francesa, alianza con los unitarios y los federales disidentes, bajo el liderazgo militar de Lavalle.

Aval institucional: Andrés Lamas, cuyo padre Luis Lamas era el jefe político de Montevideo.

Sucesivas derrotas: desaliento, retira de la política activa de una porción importante de la elite romántica. Alberdi y Gutiérrez se van en excursión turística a Europa.

La «flotante provincia argentina» en Montevideo y en Chile[editar | editar código]

Montevideo: absorbidos por el medio político y periodístico. Perdiendo sus características ideológicas. La participación activa en la política local quedaría progresivamente circunscripta al ámbito del periodismo. Excepciones: Mármol, Mitre.

Echeverría: vivió su exilio como un progresivo descenso a la marginalidad y la insignificancia. 1846: «Asociación de Mayo». «Ojeada restrospectiva».

Chile: refugio más seguro. Próceres, emigrados económicos. Figura destacada: Sarmiento. Amigo del líder del partido liberal chileno, José Victorino Lastarria y seguidos de Manuel Montt. Posición de enlace. Muchos enemigos.

Alto grado de institucionalización. No pudieron inmiscuirse en la política local, como antes en Montevideo. Absorbidos por ocupaciones burocráticas, donde su experiencia y educación podían servir para la modernización del Estado Chileno. Excepción Sarmiento: metido en la lucha política. Se podía criticar en algún punto al gobierno, pero no apoyar a la oposición.

Chile: Cambio a su rol de intelectuales: Frente a la cultura tradicional de Chile, ellos se recortaban como modernos. Papel en la educación. Sarmiento: Escuela Normal de Chile, Viajes a Europa de Sarmiento.

Incomprensión entre las dos comunidades de intelectuales:

Argentinos: no religiosos.

Sentimiento de pertenecer a una elite intelectual superior. Creencia en el poder legitimados del saber. Emergencia de un sentimiento de nacionalidad cuya referencia principal era «la nación argentina».

Chile: modelo de república y un modelo de sociedad. República del orden. Dos rasgos: eficacia de la vida institucional chilena en todos los ordenes; división social más desigual que Argentina. Alberdi: «Chile era el país de la paz, pero de la paz de los cementerios». No había dinamismo.

La construcción de un nuevo universo intelectual: las ideas de la nueva generación entre Echeverría y Sarmiento[editar | editar código]

Romanticismo: menos rico que el europeo. Además, sus contenidos ideológicos y estéticos experimentaron una transformación a veces profunda, a veces sutil, en sus significados, por efecto del tamiz que oponían la organización cultural predominante.

Romanticismo de Europa: sensibilidad de Antiguo Régimen. Acá, no.

Tamiz triple: España, Francia, república revolucionaria.

Canon francés: Byron, Hugo. No fue un movimiento literario tanto cuanto un movimiento de pensamiento social.

Victor Cousin, Pierre Leroux. Hugues-Felicité-Robert de Lamennais. Historiadores: Guizot, filosofos del derecho: Leminiers. Segunda generacion romántica francesa: Michelet, Edgard Quinet.

Escritor que servirá de piedra de toque para todos los debates de la década de 1840, Alexis de Tocqueville.

Obras de ficción leídas como obras de otra índole. Por ejemplo: Sir Walter Scott como historiador y filósofo de la historia.

En un comienzo se definió principalmente por aquello que rechazaba: el neoclasicismo, la influencia literaria española, y la filosofía «materialista» de la generación anterior.

Querían una Literatura original, que expresara la nueva nacionalidad.

Filosofía rivadaviana: prolongación de la filosofía materialista del siglo XVIII que debía ser recusada. Renunciaba a toda consideración de las cosas del espíritu, por lo que daba una visión demasiado mecánica del hombre.

En cambio, el Siglo XIX: el progreso venía a consistir justamente en un redescubrimiento de los fueros del «espíritu». Vaga espiritualidad del «eclecticismo» de Victor Cousin.

A diferencias de los «utilitarios», los romanticos proponían colocar el Ideal, la creencia social, la generosidad revolucionaria que unicamente posía recuperar el rumbo interrumpido por Rosas.

Programa romántico: pensamiento revolucionario. Por la filosofía de la historia: su revolución, como parte de la revolución universal iniciada en tiempos de la reforma protestante, francesa, europeo.

La nación como objeto de estudio. No era una esencia. Era una entidad móvil, cambiante. Su naturaleza se definía no solo por lo que era entonces, sino por lo que podría devenir.

Democracia: no concepción liberalismo clásico. 1835-1845: años «socialistas» Dogma socialista: ecléctico: impronta de concepciones «utopicas»: la teoría del desarrollo histórico de Saint – Simon, Lamennais, la doctrina radical del artesano y filofoso frances; pierre Leroux.

Privilegió la existencia colectiva en contraposición a la existencia individual.

La posibilidad de una oposición entre igualdad y libertad no era aún sospechada siquiera por ellos. Sólo a partir de la difusión de la obra clásica de Tocqueville, De la democracia en América, cuya segunda parte se conoció en 1840, pudo instalarse esa dicotomía como una noción de sentido común.

Siguiendo de cerca los argumentos de Lerouz, de Lamennais, de Fortoul, los escritores románticos aceptaban que la igualdad debía realizarse en la sociedad mediante la derrota del individualismo, cuyo aspecto moral era el egoísmo.

Individuo en armonía con el conjunto social.

Ideario socialista:

  • Articulación de una interpretación crítica cuyo término central era la sociedad antes que el individuo.
  • Una defensa de la igualdad como valor social supremo
  • La combinación de esas nociones con cierta esperanza escatológica en una revolución que impulsara una regeneración de toda la sociedad argentina, cuya espera de acción debía ser, más que material, moral e intelectual.

No siempre puede saberse cual es la igualdad de la que hablan los escritores románticos, si se trata de la igualdad ante la ley, de la igualdad de los derechos políticos – es decir, de una noción republicana de ciudadanía – o de algún tipo de igualdad social.

La diferencia entre esa perspectiva socialista de la nueva generación y otras alternativas fueron, es cierto, en algunos casos muy sutiles o borrosas.

El republicanismo de la nueva generación adoptó como vehículo el socialismo humanitarista de la escuela de Pierre Leroux.

Supieron contraponer un arte socialista a uno romántico (pertenecía al pesado, arte por el arte y que podía surgir de la libertad absoluta del genio) Arte social en dos sentidos: expresaba a la sociedad de la cual era el producto; erta militante, propagaba ideas, luchaba. La misión del arte se definiría por su obligación de servir a la Revolución, entendida como regeneración total de las sociedad rioplatenses.

Géneros de difusión más públicos: teatro o la poesía cívica

El concepto central que permitió a los románticos acariciar la posibilidad de integrar su voluntad de transformación socialista con su actividad literaria fue el historicismo.

Filosofía de la historia, Historicismo: instrumento conceptual para dar cuenta del significado presente y probable devenir de la sociedad argentina y de sus actividades culturales. Ella se articulaba más bien sobre la base de un utilaje conceptual ampliamente ifundido en las obras de los escritores saintsimonianos , de los socialistas y humanitaristas como Pierre Leroux, Jules Michelet y Edgard Quinet.

Aspectos centrales (no siempre aparecen juntos):

  • La creencia en ciertas leyes generales que gobernaban el desarrollo histórico de todas las sociedades, por separado y en su conjunto.
  • La aceptación de una teoría del progreso rudimentaria, que postulaba un movimiento ascendente de las etapas históricas, en contraposición a visiones cíclicas o decadentistas – teoría del progreso, por otra parte, que tendió a ser providencialista ntes que naturalista.
  • La utilización de un esquema tripartito de etapas o eras históricas que permitían imprimir un sentido general a los fenómenos contingentes de un momento dado de la historia, relacionándolos a todos entre sí.
  • El deslizamiento de esa visión triádica de la histórica hacia una concepción holista, que postulaba el vínculo necesario entre todos los hechos y procesos ocurridos en un mismo período.
  • La identificación de ese holismo, al menos en la mayoría de las interpretaciones románticas, con alguna noción de espíritu de época , del cual todos los fenómenos serían otras tantas manifestaciones o epifanías
  • La condensación de los procesos históricos generales – gobernados por leyes que también eran generales – en un sujeto histórico particular, la «nación», cuyo desarrollo estaría gobernado por variaciones particularistas de esas leyes universales.

Acción interpretativa como premisa y finalidad de la tarea histórica.

FACUNDO. Síntesis brillante de todas las corrientes de reflexión que habían integrado el acervo románico hasta el momento de su escritura. Sarmiento explicaba la historia argentina en términos de una constante interacción de los hombres -–condensados en tipos humanos específicos, cada uno con sus propias características particulares – con el medio geográfico local, y de ambos con el proceso de cambio desencadenado por la Revolución de Mayo.

Tocqueville. Inflexión. Pasaje de un proyecto socialista a otro liberal o republicano cívico.

Libertad e igualdad: lucha entre ellos, motor del cambio histírico moderno. SI es así, vence el más poderoso de los dos principios, la igualadad, que al aniquilar la libertad, implicaría la consolidación del despotismo nuevo en el mundo.

Caminos intelectuales de cada uno de los miembros se fueron separando. Alberdi: conclusión liberal.

Sarmiento y Mitre: la voluntad republicana sirvió para morigerar las consecuencias de un ideario liberal en estado puro como el de Alberdi. Mantener vigente la tensión de los términos.