La pubertad y el acontecimiento adolescente

La pubertad es el tiempo en el que, desde cambios en el cuerpo y mutaciones del discurso que envuelve al púber, hay verdades que comienzan a insistir por inclusión.

Es en esos momentos donde se reescribe la historia infantil y de esta manera constituyen una fase crucial en la génesis de la subjetividad. Es un tiempo de invenciones más que de adaptaciones de nuevas escrituras más que de reediciones. En ese tiempo adolescente se debe hacer algo con eso emergente perturbador que es el motor de la pubertad, por lo que debe cumplir al menos con 2 requisitos:

  1. Contener algunas trazas significativas de la historia infantil.
  2. Ser suficientemente diferente de esas trazas y albergar los sentidos del sujeto adolescente que advenga.

Se produce una sutil paradoja que sustenta la identidad del adolescente, esto es que teme que lo nuevo que en él se presenta sea tomado como un falso invento, pero recela aún más de que en ellos se detecten obvios rastros de su infancia, quiere que la identidad venida sea considerada genuina, no que sea comprendida.

La colisión entre las verdades puberales y la estructura infantil puede producir entonces diferentes cursos probables, mencionaremos 3, lo puberal puede configurar:

  1. Acontecimiento: La adolescencia implica entonces un acontecimiento, un cambio suplementario de la estructura que condiciona al individuo, un cambio de discurso y de situaciones donde transcurre la sexualidad llamada adolescente o adulta. En la adolescencia la presión puberal excede al discurso infantil, lo cambia, lo suplementa. Una salida pseudo madura busca sobre la complementariedad de lo infantil.
  2. Catástrofe: Los intentos de suplementar no son capaces de perdurar, simplemente destruyen en parte lo existente y producen una caída de la estructura anterior y un invento llamado delirio.
  3. Detención: El hecho de que la erupción de lo perturbador detenga o genere un impass en el proceso. En este caso lo emergente perturba, pero al no inscribir marcas capaces de transmutar la estructura no produce nada radicalmente nuevo, sólo genera réplicas de los sintomático infantil apenas diferenciadas por rasgos adolescentes.