El inconsciente es la repetición

Vamos a considerar el ICC como una pulsión, como una fuerza. Al respecto todas las elecciones nuestras se imponen a nosotros sin que sepamos verdaderamente por qué.

Sin embargo, la experiencia clínica nos ha enseñado que existe otro poder del ICC, este es su poder de empujarnos a repetir. El ICC entonces es la fuerza que nos empuja a reproducir activamente desde la más pequeña infancia el mismo tipo de apego amoroso y el mismo tipo de separación dolorosa que jalonan nuestra vida afectiva. Esta sería una repetición sana y el ICC una pulsión de vida A diferencia de esto puede darse la fuerza que nos empuja a reproducir compulsivamente los mismos fracasos las mismas conductas enfermas los mismos traumatismos, ésta sería una repetición patológica y el ICC una pulsión de muerte.

Una fantasía es una escena difusa casi borrada que quedó estampada en el ICC del niño en el momento de un traumatismo. Entonces la fantasía es el recuerdo ICC de un psicotraumatismo infantil, la cual es una herida abierta y sangrienta que no llega a cicatrizar y que opera durante años desde la infancia hasta la edad adulta contaminando todo el ser.

Cuando hablamos de síntomas consciente y de fantasía ICC ¿dónde situamos la repetición? Pues bien la repetición se haya al nivel de la emoción, la emoción vivida conscientemente por el paciente, cuando sufre sus síntomas repite la emoción dominante de la fantasía de la que el paciente no tiene conciencia, la emoción actual consciente repite una emoción infantil ICC.

En resumen: la primera idea que me guió fue la idea en la clínica. Así es concerniente a la repetición del síntoma del tiempo el número de veces que se ha manifestado desde su primera aparición es lo que llamó la repetición temporal del síntoma. La segunda idea es en relación con la búsqueda de los detalles del síntoma a partir de los cuales me identifico o trato de identificarme con la emoción consciente e ICC del paciente. Es una idea que concierne la repetición espacial o tópica de la fantasía, la emoción del síntoma repite verticalmente la emoción de la fantasía

Definición general de la repetición[editar | editar código]

La repetición es una serie de al menos dos ocurrencias donde un objeto aparece (primera ocurrencia), desaparece y reaparece (segunda ocurrencia) cada vez ligeramente diferente, aunque reconocible como siendo siempre el mismo objeto. Es repetición de lo mismo de la misma cosa que reaparece, pero nunca idéntica a ella misma siempre algo modificada cada vez que resurge. Es siempre repetición de algo que jamás se verifica se verifica como idéntico.

O bien nos mantenemos exteriores a la serie repetitiva que contamos y aquí somos conscientes; o bien somos el juguete inocente de una repetición que nos atraviesa y nos constituye y aquí somos inconscientes.

Repetición sana y repetición patológica[editar | editar código]

Lo que se repite en nosotros es lo que ya ha tenido lugar en nuestro pasado, un pasado que retorna constantemente en el presente y bajo 3 formas: En nuestra conciencia, en nuestros actos sanos y en nuestros actos patológicos. El retorno del pasado en nuestra conciencia y el retorno en nuestros actos sanos forma parte de la repetición sana por el contrario la repetición patológica está compuesta por el retorno compulsivo de un pasado traumático que estalla en conductas imprimibles repetitivas liberadoras detención a veces violentas y siempre enfermas.

El primer retorno en la conciencia lo llamaremos rememoración. El segundo retorno del pasado en los actos esenciales de nuestra vida que consideramos en el momento como la expresión de nuestra voluntad pero que en realidad son la repetición de un pasado que vuelve al presente. Estos actos son de dos tipos los actos que nos atan al ser amado y los actos que nos separan del ser amado.

La repetición patológica, que es el tercer retorno es caracterizada por numerosos cuadros clínicos psicopatológicos. El retorno en acto es el retorno compulsivo de una emoción traumática, forcluida y reprimida. La emoción infantil traumática no es una emoción pura, sino que es una mezcla de emociones extremas y confusas. Aquí relacionaremos el concepto de goce, que es una mezcla confusa de emociones agudas y violentas que se apoderan del niño en el momento de un psiquicotraumatismo. Emociones vividas, pero no registradas por una conciencia inmadura y oscurecida por el terror. Este fenómeno de vivir una emoción desbordante sin tener conciencia de ello, sin poder simbolizarla, lo califico con el término de forclusión. En efecto el niño sacudido por el traumatismo forcluye el goce, o sea que lo siente en su cuerpo, pero no se lo representa en su cabeza. El goce del niño es agudo y violento, es inadmisible por el mundo simbólico, deviene a lo largo de los años una incoercible emoción que busca cargar con su tensión incandescente el cuerpo del adulto. Así el goce excluido de lo simbólico en la niñez reaparece en lo real de una acción compulsiva en la edad adulta.

El niño traumatizado que no ha podido concebir una representación simbólica del goce que experimenta, consigue forjar en su ICC una representación fantasmática. A falta de una representación preconsciente-consciente de palabra, el goce se fija en una representación escénica inconsciente llamada fantasía ICC.

La reviviscencia[editar | editar código]

La finalidad terapéutica de un análisis es justamente la desvitalizar la fantasía infantil nociva o disolver gradualmente el goce compulsivo. Procedemos llevando progresivamente al paciente a sentir de manera diferente cada vez y por pequeños toques emocionales el goce traumático. Así nuestra misión de analistas es conducir al analizante a disociarse entre revivir el trauma y verse revivir el trauma, es lo que llamo reviviscencia.

Juan David Nasio +