Economía política de la exclusión

Este trabajo trata el fenómeno de las empresas recuperadas por sus trabajadores (ERT) en el marco de la crisis económica, social y política emergente hacia finales de la década de los 90. Se discuten críticamente los intentos por caracterizar a las ERT en relación a las nociones de exclusión social, tercer sector de la economía y economía social.

La profunda concentración de capital y una ofensiva política contra la organización del trabajo han dado lugar al deterioro de la sociedad salarial. La noción de exclusión pretendió representar la realidad de una nueva pobreza que no veía perspectivas de empleo por el capital. Actualmente la noción se usa mas como un fenómeno del análisis sociológico, de tipo estadístico que se considera propio del funcionamiento de la reproducción de capital. Así, se considera legítima una desocupación que tendía a ser friccional (que ronda entre 1 y 5%, dependiendo del ciclo de expansión o contracción económica). Este dato por lo general se asocia a la noción de ejército industrial de reserva. Estas interpretaciones confunden muchas veces las crisis con los ciclos económicos.

Desde una mirada del funcionamiento del modo de producción capitalista difícilmente puede sostenerse que las tasas de desempleo friccional constituyan la situación prototípica, sino que son representativas del modo de producción configuradas bajo el Estado de bienestar (es necesario tomar en cuenta que este Estado surge por la preocupación de reproducir la FT en determinado contexto). En este modelo capitalista ideal, la noción de exclusión remite a una forma de inclusión, sin que se consideren las tendencias características del proceso de acumulación.

En la historia del proceso capitalista de acumulación, las relaciones entre capital y trabajo siempre reproducen una relación desigual. Las tendencias capitalistas contienen permanente y sistemáticamente la expulsión de trabajo vivo de la producción. Pero nunca hay exclusión definitiva, sino formas que habilitan modalidades de reinserción más desiguales y diferenciales del trabajo en los circuitos de producción y realización del capital.

Lo único definitivo del capitalismo es que se garantice una tendencia a la precarización constante de la capacidad constitutiva del trabajo. La forma del Estado de bienestar a escala mundial estuvo muy lejos de generalizarse, y la reproducción social de las masas de trabajadores ha recaído en su mayoría sobre las economías domésticas.

La mirada promovida por la categoría de exclusión tiene varias consecuencias: en primer lugar, ya no es el capital el que debe hacerse cargo del trabajador a través de la relación salarial, sino la política social. En segundo lugar, presenta una versión dualista entre excluidos/incluidos, marcando el estatus del sujeto en un proceso de des socialización y no por su capacidad productiva. Por otra parte, el concepto es recreado desde los organismos multilaterales de financiamiento de políticas sociales. Y finalmente, impide pensar a los sujetos sociales como productores de alternativas a esta modalidad de la sujeción capitalista.

Lo que aparece como remedio de la exclusión social son las políticas asistencialistas focalizadas en el entendido de que las transformaciones estructurales tardaran en incluir a los nuevos pobres. Se diseminan los conflictos a ámbitos locales, desdibujando la inteligibilidad de las luchas del trabajo por su liberación en la actual dinámica de las relaciones capitalistas.

El tercer sector representa un conjunto de actividades orientadas por organizaciones auto identificadas como de carácter no mercantil. Son empresas de perfil comunitario y social, de trabajo voluntario y no gubernamentales. Al crecimiento de este sector se lo asocia con el crecimiento del desempleo estructural. Muchas veces se lo asocia con la sociedad civil, desconociendo el proceso histórico y político de la segunda. Así, los sectores excluidos integrarías la sociedad civil determinada por intereses particulares, en oposición a la sociedad política.

El modelo que pretende ser hegemónico plantea que la sociedad estaría conformada por tres sectores: el Estado (que a través de las estructuras funcionales de la organización administrativa de sus instituciones asigna recursos para la reproducción de los sectores incluidos), el Mercado (que a través de la oferta y la demanda asigna recursos para la producción y el consumo privados) y la Sociedad Civil o Tercer sector (que a través de ONG y demás asigna recursos a los sectores excluidos). En este contexto, la economía social o solidaria seria el conjunto de lo producido, distribuido y consumido por los sectores excluidos del Estado y del Mercado.

En los 90 se produce un fenómeno de privatizaciones que culmina en una des industrialización relativa de enorme impacto sobre el empleo. Se volvió masivo un fenómeno de protesta, categorizado cono protestas por la inclusión social.

Un análisis pormenorizado daría cuenta de la complejidad de la lucha política, que fue cosificada por la política gubernamental en términos de demandas de planes trabajar. Trinchero remarca la particular forma de resistencia al modelo en torno de las luchas por la recuperación y autogestión de empresas vaciadas y cerradas por el capital privado.

La recuperación de empresas se incrementa desde 1999 y tiene su pico en 2001. La puesta en producción por parte de los trabajadores resulta altamente problemática porque en general, la recuperación se dio en marcos de fuerte conflicto legal y social. Las que no han sufrido una situación de alta conflictividad, son las que mejor se sitúan en el proceso productivo.

Trinchero da cuenta de algunos aspectos de la autogestión obrera que se vinculan con las consideraciones críticas realizadas en torno a la categoría de exclusión social y la noción de economía social. El movimiento de las ERT vuelve a poner en el centro de la escena a los trabajadores desocupados en resistencia, en el seno de la producción. Vuelve a situar la lucha social y política por el trabajo en el centro de las contradicciones de la sociedad, la que existe entre el capital y el trabajo.

Las ERT pretender ser asimiladas a la economía social o solidaria. Ello tal vez fundado en el hecho de que en general se organizan como cooperativas. Pero no resultan promovidas por ONG o demás, sino de la necesidad de mantener en funcionamiento una empresa quebrada por sus patrones a riesgo de caer en el desempleo estructural. Por lo tanto, la caracterización de la economía social agrupa procesos y organizaciones muy disimiles, con el objetivo pretendido de maximizar el desentendimiento del capital respecto a la reproducción social del trabajo. Pero en tanto categoría que interpela a la clase trabajadora en su calidad de desocupados, está sujeta a su re significación y puede entenderse como un espacio de disputa política.

Las ERT han tendido a trasvasar la noción de economía social como política económica de la exclusión social como política económica de la exclusión social al incorporar la defensa del trabajo a un proyecto que re sitúa a los trabajadores dentro del aparato productivo, y lo hacen de una forma que también les permite discutir las relaciones sociales en las que se insertan y participan desde allí en la disputa política y económica. Además, por más que las relaciones sean solidarias, necesariamente deberán enfrentarse al problema de insertarse en relaciones mercantiles que poco y nada tienen que ver con los objetivos expresos de la economía social. Las ERT se han organizado en movimientos políticos reivindicativos, discutiendo críticamente el intento de separar la lucha social de la política y de clases.

Desde el punto de vista del mercado, las empresas resultan inviables. Pero desde el punto de vista del trabajo, al no seguir la lógica destructiva de la competencia capitalista hacia la concentración, sino aquella que prioriza garantizar el empleo de la capacidad de trabajo, se motorizan criterios de eficiencia de otro tipo. Trinchero plantea la capacidad innovativa tecnológica, organizacional y sociocultural del trabajo para hacer funcionar las ERT en situaciones impensables para el capital.

Los desafíos no se han restringido solo al ámbito de producción y comercio, sino también a los intentos por rediseñar el uso social de la empresa.

El objetivo del trabajo fue discutir problemas asociados a las ERT en relación a ciertos conceptos, dentro de un contexto en que los niveles de desocupación de los trabajadores a escala mundial son de tal magnitud que la política del capital pretende cristalizarlos y recluirlos socialmente, dados sus intereses por continuar con los niveles de renta y concentración de la riqueza.