Acerca del alma

El alma es el principio y la causa del cuerpo. Es un sistema unitario de funciones que impone al cuerpo una organización. Es la forma del cuerpo y se despliega en varias formas:

Alma vegetativa Nutrición y Reproducción Plantas y animales Base o materia para una nueva forma o unidad de funciones ulterior
Alma sensitiva Aísthesis, sensación o percepción y en algunos casos Phantasía o Imaginación, como un derivado (aspecto cognoscitivo) y movimiento (aspecto apetitivo). Donde hay sensación hay placer y dolor, y donde hay placer y dolor hay deseo. El deseo es el principio de la locomoción. Animales A través de la epagogé prepara el terreno para la intelección.
Alma racional Nóesis y Diánoia, conformada por los intelectos agente y paciente. Seres humanos

El alma sensitiva[editar | editar código]

Funciones:

1. Aísthesis, sensación o percepción

Es la capacidad o facultad de recibir las formas sensibles de las cosas sin la materia.

  • Tiene lugar aquí y ahora.
  • Tiene por objeto algo individual.
  • Recibe la forma sensible despojada de materia, pero provista aún de la particularidad inherente a la materia. Esta particularidad será luego neutralizada por la imaginación mediante la epagogé.
  • La cosa percibida puede actuar sobre el órgano. Es inherente a la sensación una alteración cualitativa que depende de fuera; una afección o movimiento.
  • Los órganos de los sentidos no son activos sino que necesitan de una estimulación para entrar en acción. El órgano de los sentidos está potencialmente informado por las formas sensibles de las cosas y esa potencialidad se actualiza al producirse al sensación. En la sensación también actúa otra potencialidad: la de la cosas sensible para estimular los sentidos. El acto de la sensación y el acto de lo sensible constituyen un único acto, aparecen y desaparecen de la existencia en un único y mismo momento. Potencialmente pueden existir el uno sin el otro, pero en acto se requieren mutuamente (el mundo exterior está supuesto en la actualización de mi sensación).
  • Es una capacidad o potencia de discriminación inherente a todos los animales. Se trata de poder distinguir diferencias de grado entre cualidades contrarias. Toda cualidad sensible oscila entre dos polos. El órgano guarda un equilibrio entre los extremos y sólo puede reaccionar en virtud de este equilibrio, cuando hay una diferencia respecto del equilibrio. La sensación es un término medio (mesótes) entre los opuestos que debe percibir.
  • Se distingue de la nutrición en que la materia no es absorbida como sucede con los alimentos (cera-sello). Como no recibe la materia, la aísthesis puede prolongarse en la phantasía.
  • Hay un ordenamiento de los sentidos según su importancia. En los animales inferiores hay tacto, que es el sentido fundamental e indispensable para la vida, y además el gusto. Luego, se encuentran el olfato y la audición. Finalmente, se encuentra la visa, el sentido más desarrollado.

Formas sensibles:

  • Sensibles per se (no indican algo más allá de sí mismos)
  • Sensibles por accidente (indican algo más allá de sí mismos)
    • Sensible propio: forma sensible que recibe cada uno de nuestros sentidos. Son los objetos de cada sentido. La percepción de ellos está sujeta a un mínimo de error.
    • Sensible común: movimiento, reposo, magnitud, figura, número y unidad. No son captados por un solo órgano sino por todos, son comunes a todos los sentidos. Su percepción está sujeta error.
    • Lo que percibimos en términos estrictos; propiamente sólo vemos un conjunto de colores, pero también vemos un árbol, del cual esos colores son accidentes. Su percepción está sujeta a error.
Polos Sentidos
Calor-Frío / Seco-Húmedo / Duro-Blando TACTO
Agudo-Grave OÍDO
Blanco-Negro VISTA
Dulce-Amargo GUSTO/OLFATO

El tacto, por ejemplo, no percibe lo que es igualmente caliente o frío. Lo que es más caliente que el cuerpo lo experimentamos como caliente; y lo que es más frío que el cuerpo lo experimentamos como frío. Aquello que no se distingue del término medio no puede ser sentido.

La percepción sensible no consiste en cinco funciones carentes de relación sino que existe un sentido común, una koiné aísthesis que se especifica en los cinco sentidos pero que tiene una naturaleza general; hay una naturaleza común inherente a los cinco sentidos: se trata de la sensación en su capacidad no diferenciada, no de un sexto sentido. Carece de un órgano distinto de los de los sentidos particulares y ejerce una función unificadora respecto de los sentidos. La inactividad de todos los sentidos particulares durante el sueño se debe a la de esta función sensible central. Tiene cuatro funciones:

  • Es capaz de combinar los diversos sentidos y, con ello, captar los sensibles comunes a través de los distintos sentidos.
  • Discrimina entre los distintos sentidos. Esta discriminación no puede ser la obra de un sentido o dos que actúan separadamente.
  • Posibilita esa autopercatación que acompaña a todas las funciones especializadas del sentido (conciencia de tipo prerreflexivo: no es necesario que yo reflexione sobre mi autopercatación para tener conciencia de que percibo). Esta autopercatación es lo que me permite reflexionar.
  • Permite la percepción sensible como un todo, la percepción de una cosa compleja (terrón de azúcar).


2. Phantasía o imaginación
  • Es imposible sin la sensación pero puede operar posteriormente, en su ausencia. La sensación siempre está presente, la imaginación no.
  • No está universalmente presente en el mundo animal.
  • No requiere la presencia de la cosa sensible, contrario a la sensación. Por ello es sin materia y no siempre verdadera, como el sensible propio. Remite a datos proporcionados por a aísthesis pero no tiene por qué combinarlos de la misma manera en que fueron percibidos. Puede armar y desarmar, no está condicionada como la percepción: es espontánea y, por tanto, condición de posibilidad de aquellas funciones por las cuales el alma se eleva por encima de la sensación y capta, mediante el intelecto, las formas inteligibles.
  • Opera con imágenes (phantásmata), que son sensaciones debilitadas.
  • Puede enriquecer la aísthesis actual pero generalmente opera con posterioridad a la sensación.
  • Posibilita la memoria (nméme), porque ésta necesita de imágenes, y los sueños son su obra.

Ciertas imágenes persisten en el alma, en medio de ese fluir de la percepción. Se acumulan, agrupan y fusionan en una sola experiencia. La empeiría surge de esta acumulación. A partir de las imágenes formadas sobre la aísthesis comienza a generarse un universal, surge una imagen común, indistinta de carácter universal, despojada o neutralizada en sus rasgos individuales. Presenta caracteres comunes a múltiples sensaciones; surge a través del proceso de inducción: epagogé. Permite ordenar imágenes de las cosas en una clase, pero no permite explicar las cosas. Es un universal en extensión pero no en comprensión. La inducción es el pasaje de lo particular a lo general, pero no de los hechos particulares a su ley.

Sobre la base de esta generalización se desarrolla la capacidad de una aprehensión inmediata o intelección, de una aprehensión puramente intelectual del universal que realiza el noûs. El alma sensible, a través de la epagogé prepara el terreno para esta intelección.

El alma racional[editar | editar código]

Función:

Su actividad es la nóesis, intelección o intuición intelectual. Para ello, el intelecto no puede prescindir de las imágenes. En intelecto aprehende las formas inteligibles en las imágenes, aprehende de ese universal extensivo, necesita el terreno preparado. Deja de lado los elementos de particularización inherentes a la forma sensible y capta la forma inteligible. Las imágenes son elementos particulares y la intelección la forma inteligible común a ellas. La intuición intelectual es la culminación de una elaboración que parte de los datos sensibles y en que participan también la memoria y la imaginación. La intelección, aprehensión inmediata de un universal, difiere de la inducción, que es un mecanismo puramente sensible en que las imágenes se ordenan y convergen automáticamente. También es ajena al pensamiento discursivo.

Respecto de la intelección del noûs, puede hablarse de verdad sólo en caso de aprehensión efectiva. Es una verdad antepredicativa e infalible. Lo contrario no es el error sino la ignorancia, la no aprehensión del universal.

Lo que capta el intelecto en esta visión, las formas inteligibles, son la forma o esencia de la cosa, y esta esencia se expresa en una definición. El enlace necesario de los elementos en la esencia no es captado por la epagogé sino por una nóesis: el intelecto capta la razón de ser de la unidad de los caracteres. Al igual que la aísthesis, la intelección es receptiva, pero respecto de la forma inteligible. Y como la aísthesis se convierte en la forma sensible, en noûs se convierte en lo inteligible.

Existen dos tipos de intelecto:

  • Intelecto agente: actualiza lo que se encuentra en potencia en esa imagen residual e indistinta. La forma inteligible universal no existe por separado, como las cosas sensibles, sino que está tan sólo en potencia en las percepciones, recuerdos e imágenes. Por eso, requiere un agente capaz de separar. El intelecto agente produce (poieîn) todos los inteligibles; es un noûs poietikós (Aristóteles no utiliza esta nomenclatura). Ilumina las formas. Es impasible, sin mezcla, separado, inmortal y eterno. “Viene de afuera”. Aristóteles no aclara si luego de la muerte subsiste individualmente o tiene una unidad más elevada.
    • Alejandro de Afrodisia, S III d.c.: el intelecto agente es el primer motor inmóvil que piensa en nosotros. El intelecto paciente es el más alto grafo de desarrollo del alma humana como forma del cuerpo y además es mortal.
    • Temistio, S IV d.c. y luego Tomás de Aquino: la distinción se encuentra “en el alma (psyché)” (Aristóteles), rechaza que el intelecto agente sea una razón divina inmanente al alma humana.
  • Intelecto paciente o pasivo: es un noûs patéticos. Llega a ser todos los inteligibles, en la medida en que tiene la intelección de las formas que han sido separadas por el intelecto agente. Es todas las formas en potencia (tablilla de cera). La pasividad del intelecto es diferente de la pasividad de los sentidos. Tiene tres características: Para que el intelecto pueda recibir todas las formas inteligibles e identificarse con ellas debe ser sin mezcla. Además, es impasible, su capacidad no es afectada al recibir lo inteligible, como lo es el órgano sensible al recibir un estímulo fuerte. Esto muestra que la aísthesis depende del cuerpo mientras que la intelección es separada del cuerpo.

Lo que está en potencia sólo llega a ser en acto en virtud de la acción de algo que ya está en acto (Metafísica).

Causa material (aquello a partir de lo cual algo se hace) Mármol Intelecto paciente
Causa eficiente (principio del cambio) Escultor Intelecto agente
Causa formal (forma o paradigma) Forma de la estatua Forma inteligible
Causa final (télos, meta, aquello en virtud de lo cual) Estatua realizada Intelecto paciente en acto (en tanto forma)

Analogía entre la visión y la nóesis:

Modos de conocimiento Visión Intelección
Formas conocidas Forma sensible Forma inteligible
Precondición necesaria Luz Intelecto agente
Receptor de la forma Ojo Intelecto paciente

Salvedad: la luz ilumina los colores que están en potencia en las cosas, pero ella misma no posee la forma que ha de recibir el ojo en virtud de la iluminación. En cambio, el intelecto agente además de iluminar (separar las formas inteligibles que están en potencia) posee estas formas.

El alma es en un sentido todas las cosas que son, es el lugar de las formas en potencia. Mientras que la aísthesis es la forma de los sensibles, el intelecto es la forma de las formas. El alma es por un lado la forma del cuerpo y, por otro, la forma de todas las cosas que son.

… más sobre «Acerca del alma»
Aristóteles +